El adolescente que presuntamente quemó vivo y dejó en coma a un indigente en el interior de una sucursal de La Caixa de Alicante se enfrenta a la medida máxima de internamiento prevista por la Ley del Menor: ocho años de régimen cerrado y otros cinco de libertad vigilada.
Ésta es la petición que ha formulado la fiscal que lleva su caso ante el juzgado de menores número dos de la provincia. El ministerio público lo considera autor de un delito de asesinato en grado de tentativa, según fuentes de esta institución.
La víctima, N. D. B., ingresó en coma y ha estado durante meses en esta situación en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital General de Alicante. Habría muerto si un vecino no hubiera presenciado la agresión y avisado a la policía. Unos agentes le salvaron la vida al apagar su cuerpo envuelto en llamas.
El violento episodio, que tuvo amplia repercusión en los medios de comunicación, ocurrió el pasado 17 de abril. El mendigo, de 42 años, dormía en el interior de una sucursal de la Caixa ubicada en la avenida de Novelda.
Según la Fiscalía, el menor irrumpió en ella y la emprendió a golpes con él hasta dejarlo prácticamente inconsciente. A continuación, le lanzó por encima aceite sintético del que utilizan las motos y le prendió presuntamente fuego.
La policía impidió que N. D. B. muriera abrasado vivo al llegar a tiempo para sofocar las llamas. El presunto agresor estaba en ese instante a horcajadas sobre su cuerpo y tenía entre sus manos un papel ardiendo y un mechero, según informó entonces la comisaría provincial.
Al ser arrestado, J. R. P. S. dijo a los agentes que había actuado con esa crueldad por «venganza», ya que la presencia del indigente en su barrio le «molestaba».
No ha vuelto a abrir la boca para hablar de lo sucedido desde entonces. El joven será juzgado dentro de unas semanas a puerta cerrada. Está acusado tanto del asesinato frustrado de N. D. B. como de una falta de daños por los desperfectos ocasionados a la entidad bancaria.
El atestado policial fue muy explícito a la hora de relatar la ira y extrema violencia con la que el joven actuó sobre el mendigo. «Le rompió la cara», afirmaron textualmente los agentes.
No se encontró objeto contundente ni arma alguna en su poder ni tampoco en el escenario de la agresión. La principal hipótesis con que trabajaron los investigadores fue que la emprendió a patadas y a puñetazos con N. D. B. cuando este se hallaba tumbado y totalmente indefenso.