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Los hijos del valenciano residente en Estados Unidos cumplen hoy cinco meses de vida ya en su hogar tras recibir el alta hospitalaria
18.08.09 -

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Los quintillizos de Arizona, en casa
'LOS CINCO MAGNÍFICOS'. Así llama Quique a sus pequeños, en la foto junto a su madre. / LP
«Por fin, llegó el principio. Una mezcla de alegrías, sustos, no dormir o hacerlo con un ojo abierto, pediatras, dar de comer, poner a dormir, esperar el erupto, cambiar pañales, lloros.... Y todo multiplicado por cinco». Las palabras de Enrique Puig resumen los cinco meses que llevan vividos este valenciano y su mujer en Tucson (Arizona). Ese es el tiempo transcurrido desde que los quintillizos de este valenciano natural de Torrent nacieron en Estados Unidos. Ahora, tras una estancia de casi tres meses en el hospital, la numerosa familia inicia ya su nueva vida en casa.
En España sólo hay tres episodios de quintillizos, todos ellos en Andalucía. Enrique y Lorena disfrutan por ahora de su paternidad en Estados Unidos, donde el torrentino reside desde 2002 y desempeña su labor como pastor evangelista.
Josué, André, Abby, Ana Sophía y Alessandra cumplen justo hoy cinco meses. 150 días de «rifarse las horas de sueño», bromea el valenciano en su página web (www.puigmiracle.com). Aunque con el paso de los días, como cualquier otro bebé, los quintillizos se van adaptando a los horarios de los adultos. Pero ello no impide que el valenciano y su esposa se turnen para alimentar cinco bocas de madrugada. «De esta manera, día sí y día no, uno descansa toda la noche», explica Quique.
Atrás han ido quedando las pequeñas complicaciones surgidas en los pequeños y en su madre tras una maratoniana cesárea. «André y Alessandra... ¡ya están sin monitores!», apunta pletórico el progenitor en uno de sus relatos de su diario en internet. Ambos hermanos tuvieron que estar hasta finales del mes pasado monitorizados para que sus inmaduros pulmones no se olvidaran de respirar.
Durante todo este tiempo, al matrimonio no le ha faltado ayuda. Desde Valencia viajó la madre de Quique. La abuela materna de los pequeños, así como otros miembros de la familia de Lorena y muchos amigos han permitido superar «24 horas sin parar». Sólo la salida del hospital fue un espectáculo. «Tres niños en una miniván, otro en otro coche y el quinto en otro más. Y personas encargadas de cada niño. Parecía que estábamos transportando al presidente».
Lorena y Quique comienzan ya a ver diferentes a sus pequeños. Josué más lanzado, André, meloso, Abby de carácter tranquilo, Ana Sophía de graciosos movimientos, Alessandra muy viva... «Si están aburridos o quieren salir de su rutina, cojan un avión y únanse al clan de los Puig. Serán bienvenidos», ofrece Quique.
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