Los vecinos de Llaurí, y muy especialmente los de la calle Sant Vicent, verán cumplida en abril de 2010 una de sus mayores reivindicaciones: la anhelada circunvalación, en la CV-510, que evitará el paso de más de 7.000 vehículos diarios por el interior del casco urbano.
Así lo aseguró el teniente alcalde, Carlos Ribes, quien se mostró muy satisfecho al ver que este proyecto «por fin es una realidad. Formaba parte de nuestro programa electoral y ahora, tras más de trece años paralizado, ya está en marcha», manifestó.
De hecho, las obras comenzaron el martes y se prevé que finalicen «en un plazo de ocho meses y medio», según declaró Ribes, quien señaló que, finalmente, las obras «se han adjudicado por 3,1 millones de euros a pesar de que la inversión inicial era de 3,6 millones».
El nuevo desvío, que enlazará las localidades de Alzira y Favara, pondrá fin no sólo al incesante ir y venir de coches y camiones, también al ruido y a las retenciones. «Ha llegado el momento de quitarnos a los coches y a los camiones de encima», manifestó Ribes, quien afirmó que después de tanto trabajo, «nuestro esfuerzo ha llegado a buen puerto y la verdad, es una alegría y también un descanso».
Y es que durante más de trece años, los vecinos de la calle Sant Vicent han tenido que soportar el paso de unos 200 camiones de gran tonelaje al día; la mayoría de ellos, dirigidos hacia la cantera de la localidad.
«Esto ha supuesto, durante muchos años, graves molestias para los vecinos de esta vía ya que los coches que van de Corbera a Cullera pasan por esta vía», señaló la alcaldesa Ana González. Ella también se mostró muy ilusionada con el proyecto: «Ya teníamos ganas de que esta reivindicación fuese realidad», afirmó.
De hecho, los ciudadanos de Llaurí ya realizaron, a finales de 2007, cuatro cortes de tráfico como acto de protesta para demandar este desvío de la carretera, que cruza el municipio y que concentra un tráfico intenso de vehículos.
Además, el equipo de gobierno también colocó unas señales en la calle afectada para prohibir el paso de vehículos pesados por esta travesía, muy estrecha.
Asimismo, el Consell ya caracterizó esta vía no sólo por su extrema estrechez, también por «su irregularidad y por la angulosidad de su trazado», lo que incrementa la inseguridad de los viandantes.
Los vecinos, por su parte, se mostraron muy contentos al saber que el circunvalación estará, por fin, en 2010. María Paz Cueva, que vive desde hace años en la calle Sant Vicent de Llaurí, aseguró que a las seis de la mañana «ya es imposible dormir porque ya pasan coches y camiones. Antes, los vecinos incluso salíamos a cenar a la calle y eso ahora es imposible», añadió al mismo tiempo que criticó que la calle «ya se había convertido en una carretera. Siempre había polvo», añadió.
María Inés Cardona, otra vecina afectada, mostró su deseo de ver terminado este proyecto. «Si por mí fuera, la variante ya estaría acabada. Esto es insoportable. No sólo hay mucho tráfico, también ruido y polvo», comentó.
200 camiones al día
José Luis González, también vecino de Llaurí, señaló que uno de los principales problemas es que cada día pasan por el casco urbano «unos 200 camiones bañera para ir a las canteras. Eso provoca que haya mucho polvo. De hecho, en verano no se pueden abrir ni las puertas», añadió indignado.
Estos problemas quedarán en el pasado a partir de abril de 2010. A partir de entonces, los vecinos podrán pasar página y dejar atrás este largo episodio, que por fin, parece tener el final deseado.