El piloto de un avión de la compañía Spanair que cubría el vuelo entre Lanzarote y Valencia decidió ayer regresar a la isla para que un niño de seis años pudiera recibir asistencia médica urgente. El menor, que viajaba con sus padres, comenzó a sentirse indispuesto y a sufrir incluso convulsiones.
El incidente tuvo lugar cuando la aeronave llevaba 45 minutos en el aire. Un médico que viajaba en el avión reconoció al pequeño y aseveró que era conveniente volver a Lanzarote.
Según informó la compañía aérea, el vuelo JK 5551 salió a las once de la mañana (hora canaria) desde el aeropuerto de Guacimeta con destino a Valencia. En el avión viajaban 151 pasajeros, y nada hacía presagiar el percance.
De repente, el niño comenzó a sentirse mal, por lo que fue atendido por la tripulación de cabina. El menor padeció convulsiones. Fueron momentos de tensión y nerviosismo. Sus padres se asustaron. El comandante preguntó por megafonía si había algún médico entre los pasajeros.
Segundos después se levantó de su asiento un galeno, que asistió al niño y sugirió a la tripulación que lo más recomendable era regresar a Lanzarote para que el niño fuese atendido con urgencia.
En ese momento, el comandante contactó con la torre de control del aeropuerto de Guacimeta e informó que el vuelo JK 5551 regresaba a la isla. El piloto también solicitó preferencia en el aterrizaje para llegar a Lanzarote lo más rápido posible.
«Desde que llamaron por megafonía a un médico hasta que nos explicaron que teníamos que regresar a Lanzarote pasaron unos quince minutos», explicó Mari Carmen Real, una joven valenciana que viajaba con su marido en el avión.
«Se formó una gran revuelo en la cola, donde ocurrió todo, y dos pasajeros se levantaron de sus asientos para que el médico tuviera más espacio para atender al niño enfermo», añadió la viajera.
Trasladado a un hospital
Cuando el avión aterrizó en el aeropuerto de Guacimeta, una ambulancia medicalizada ya esperaba al menor en la pista. Los sanitarios subieron a la aeronave y asistieron al pequeño.
Pasados unos minutos, el personal médico decidió el traslado del niño a un hospital local tras diagnosticarle un ataque de epilepsia. Con el muchacho también viajaban sus padres y otro hijo de la pareja. Toda la familia abandonó el avión y se desplazó al centro hospitalario.
Después de que la aeronave repostara, el vuelo de Spanair volvió a despegar dos horas después de hacerlo por primera vez, esta vez con 147 pasajeros, y aterrizó en el aeropuerto de Manises sobre las 16.10 horas.
Allí esperaba Ana, la madre de otro niño que viajaba sin ningún familiar en la aeronave. «Estoy indignada. Voy a presentar una reclamación», afirmó Ana María H., de 36 años.
«He pagado un suplemento para que mi hijo fuera atendido por una azafata, y con el revuelo que parece que se ha formado se olvidaron de llamarnos para informarnos del retraso», afirmó la mujer. «Comprendo que estaban ocupados con la emergencia, pero tenían que habernos telefoneado, a mí o a su padre, que está en Lanzarote», añadió Ana María H.