La relación amor-odio entre Ryanair y Valencia parece no tener fin. Tras retirar del aeropuerto de Manises la base de operaciones de la compañía y disminuir el número de vuelos durante el pasado invierno, el presidente de Ryanair, Michael O'Leary, afirmó ayer que mantiene conversaciones con Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) para que Valencia vuelva a ser centro de operación permanente de la aerolínea.
Según el presidente de la Federación de Asociaciones de Agencias de Viaje en la Comunitat, Salvador Amorós, "que Ryanair negocie con Aena no significa nada, pues es sólo para pedir hora de aterrizaje y despegue. Con quien tiene que hablar es con Consellería".
Precisamente, fueron las relaciones con la Generalitat las que propiciaron que Valencia dejara de ser sede de Ryanair. La compañía exigía a la Conselleria de Turismo unas subvenciones públicas que el ente no estaba dispuesto a pagar. Como explica Amorós, "Ryanair no vuela a una ciudad sin nada a cambio, sino que vuela porque los órganos de gobierno invierten mucho para que puedan ofrecer precios mínimos y ser así competitivos".
Con respecto a la rentabilidad que pueda aportar a Valencia la llegada de pasajeros de la aerolínea irlandesa, el mismo Amorós comenta que "el perfil de pasajero de Ryanair no potencia el enriquecimiento de la zona. No se gasta nada en taxi, ni en hotel ni en restaurantes, por lo que el beneficio es relativo".
La compañía 'low cost' ratificó ayer a través de su presidente la apuesta por España, donde prevé convertirse en la primera aerolínea por número de pasajeros en dos o tres años "por encima de Iberia". Michael O'Leary anunció de este modo la apertura de nuevas rutas en seis aeropuertos donde todavía no operan y convertir otros seis en nuevas bases, entre ellos estarían posiblemente el de Valencia y Fuerteventura.
El interés por España se debe a la inexistencia de impuestos sobre el turismo y el 100% de descuento de tasas aeroportuarias durante el invierno. Aún así, O'Leary consideró la necesidad de que las tasas se reduzcan más durante el resto del año "un 80%", una exigencia compartida por buena parte del sector turístico nacional.