Este verano está siendo especialmente devastador para los montes de la Comunitat. En menos de 72 horas -del 22 al 25 de julio- más de 1.600 hectáreas fueron calcinadas frente a las 227 que se quemaron en 2008 durante los tres meses de mayor riesgo -julio, agosto y septiembre-.
Un total de 14 incendios forestales fueron desactivados en la Comunitat durante el mes de julio.
La provincia más afectada por el fuego ha sido Castellón, que ha visto arder cerca de 1.200 hectáreas en tan sólo dos incendios. Uno de ellos en la localidad de Onda y el otro entre Segorbe y Soneja.
En Onda, se quemaron 150 hectáreas de arbolado, matorrales y terreno agrícola. En Segorbe ardieron 900 hectáreas, de las cuales el 95% eran pinos adultos y bajos y el 5% restante se trataba de cultivos de almendros y olivos.
El segundo foco más catastrófico sembró el pánico en los términos de la Vall d'Alcalà y Vall de la Gallinera, en la provincia de Alicante, arrasando más de 500 hectáreas de pinares y bancales de cerezos y olivos.
En total, el mes pasado, 32 hectáreas ardieron en Valencia, 558 en Alicante y una cifra desoladora para Castellón, 1.178.
Otros focos menos importantes en cuanto a superficie calcinada se repartieron por toda la Comunitat. Un kilómetro de matorral del barranco de Torrent fue pasto de las llamas. En Turís, el fuego acabó con 40 hectáreas de pinares, cañares y campos frutales. Hubo que desactivar varios incendios localizados en Ribarroja del Túria, Aldaia, Villalonga y Bétera por lo que respecta a la provincia de Valencia. En Vinaròs ardieron dos hectáreas y media de arbolado. En Alicante, las llamas brotaron en Pedreguer, Biar, Bolulla y Muro d'Alcoi.
En las labores de extinción de todos los incendios localizados en la Comunitat durante el pasado mes de julio participaron cerca de 1.500 efectivos de emergencias y 30 medios aéreos.
El pasado verano de 2008, Valencia fue la provincia más perjudicada por las llamas con 66 hectáreas calcinadas frente a las 39 de Alicante y las 35 de Castellón.
Prevención
El peligro de que ardan las superficies forestales se incrementa debido a las altas temperaturas, los fuertes vientos de poniente y una humedad relativa por debajo del 20%. Por este motivo, la Generalitat decretó, el 31 de julio, nivel máximo de alerta ante el riesgo de incendios.
Como medida cautelar, se intensificarán las patrullas de vigilancia y prevención en las zonas agrícolas durante los días con condiciones meteorológicas adversas, según dijo la directora general de Seguridad y Protección Ciudadana, Sonia Vega, en la última comisión de Protección Civil.
Allí mismo, también se acordó extender el periodo de prohibición de quemas agrícolas prolongándolo hasta el 15 de octubre. Sonia Vega destacó «la gran implicación de los agricultores para que las quemas se realicen con las máximas garantías de seguridad».
En lo que va de año, los agentes del Grupo de Medio Ambiente efectuaron 86 asistencias por incendios forestales. La policía de la Generalitat investiga las causas de 38 incendios forestales -siete de ellos en julio-. Se han levantado tres actas por quemas, 14 personas han sido identificadas por su posible implicación y han detenido a tres.
Detenidos
Las primeras investigaciones indican que, al menos, tres de los incendios han sido intencionados (Onda, Pedreguer y Segorbe).
Tres individuos han sido detenidos. Uno de ellos, acusado de originar el desastre de Onda, ingresó en prisión. Se trata de un vecino de la localidad, de 29 años, que admitió haber provocado el fuego al quemar intencionalmente vegetación. Los otros dos detenidos están vinculados al siniestro de la Marina Alta. Fueron dos obreros que no apagaron bien unos sacos de obra.
Además, la Generalitat ha abierto tres expedientes sancionadores porque sorprendieron a los acusados haciendo fuego en ribazos.