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RSS | ed. impresa | Regístrate | 10 febrero 2010

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Los expertos alertan del aumento de la violencia en menores cada vez más pequeños«Un grupo de adolescentes me insultó y me dio puñetazos y patadas», denuncia un joven

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Tres menores agreden sexualmente a una amiga en un descampado en La Torre tras volver de una fiesta juvenil. La obligan a entrar a una caravana abandonada y, tras dejarla inconsciente, consuman la violación. Un grupo de jóvenes propina una brutal paliza a un inmigrante con el que acaban de cruzarse. Acaba muriendo. Una niña de 14 años de Elda se sucida después de sufrir el acoso de cuatro compañeras de clase. Son sólo algunos de los casos de violencia juvenil en la Comunitat. Las cifras de la Fiscalía de Valencia son claras: 3.000 delitos en un año cometidos por menores que no han cumplido los 14 años. Además proliferan las bandas latinas.
"Sentí que yo era muy pequeño y ellos muy grandes".Han pasado 14 meses desde que Jorge Luo Yao recibió una paliza pero lo recuerda como si fuera ayer. «Era un 30 de mayo muy lluvioso. Iba a repartir comida china del restaurante de mis padres cuando, al pasar por una gasolinera cercana, me topé con ellos», explica el joven, de 21 años. Ahí comenzó su pesadilla. Seis o siete menores de edad, en moto, comenzaron a increparle. «Me llamaban chinito y me decían que les diera el dinero que llevaba. Llevo mucho tiempo aguantando eso», asegura. Dos de los chicos comenzaron a amenazarle. Lo que no sabía es que otros tantos le acorralaban por detrás. Se enteró al notar una fuerte patada en la espalda. Ninguno superaba los 17 años. «Me pegaron durante 15 segundos. Tensé los músculos para amortiguar los impactos. Me dieron un golpe seco en la oreja con un cinturón con pinchos y puñetazos. Me rompieron el tabique nasal», afirma.
«Atacaron nuestra tienda a mazazos». Mari Carmen, dueña de una joyería en Valencia, había oído hablar de varios jóvenes que eran conocidos como la banda del mazo y que habían sembrado de robos varios comercios de la ciudad. Un día, los delincuentes (todos menores de edad) intentaron asaltar su negocio, situado en la calle Chiva. «Iban tapados y no llegué a verlos. Era la hora de recoger y empezaron a dar unos mazazos tremendos en el escaparate. Pese a que el cristal es blindado consiguieron hacer un pequeño orificio, pero no lo suficiente para poder llevarse las joyas», explica la víctima. Después uno de los asaltantes intentó entrar en la tienda. «Pasamos mucho miedo. Mi marido activó el cierre de la entrada de la joyería y entonces el chaval, por miedo de quedarse encerrado, escapó cuando faltaba poco para que la persiana bajara del todo».
«Las víctimas suelen ser personas sensibles». Agresores con mochilas a las puertas del instituto. Puñetazos y patadas en el suelo. Ángela Serrano, responsable del área de violencia de menores del Centro Reina Sofía describe el perfil de la víctima de acoso escolar. «No se corresponden con el estereotipo que tiene el agresor», asegura. Eso le ocurrió a una joven armenia de 15 años en octubre. Fue rodeada por 27 jóvenes a las puertas de un centro de Alcàsser. Unos animaban a gritos y otros golpeaban. La chica fue presa del dolor y el horror. Una paliza grabada en móvil y convertida en video de internet. La menor sufrió contusiones en la cara, en las caderas, en los brazos y en el abdomen. Horas después de la agresión, su hermana de 12 años y una amiga, también fueron golpeadas por sus compañeras. Ellas corrieron mejor suerte y pudieron escapar sin sufrir lesiones.
«Lloraba y pedía auxilio». Las aulas se han convertido en un escenario cada vez más común de acoso y agresiones de menores. Dani (nombre figurado para preservar su intimidad) se tapaba la cara, pero no podía ocultar su llanto. Pedía ayuda con desesperación. Un aluvión de golpes cayó sobre él cerca de su instituto de Patraix. Fue a finales de 2005. Los agresores «grabaron la paliza con el móvil», aseguraron fuentes policiales. Ese mismo año, el caso de Cristina despertó la alarma. La joven de Elda se arrojó por un puente y murió. Tenía 15 años. Su familia asegura que el suicidio se produjo tras el hostigamiento de cuatro alumnas del mismo colegio. El Observatorio para la Convivencia Escolar registró 1.780 incidencias escolares en 2008, es decir, 140 casos cada mes.
«Habíamos bebido mucho». Es lo que alegaron tres menores que violaron a otra joven en un descampado de la Torre. En febrero fueron condenados por la Audiencia de Valencia a varios años de internamiento. La Comunitat cuenta con 147 centros de menores con 2.223 plazas. Los delitos más comunes cometidos por niños valencianos que aún no han cumplido los 14 años son los atracos y las lesiones. Pero el historial delictivo de algunos de ellos ya incluye abusos sexuales. En septiembre de 2001 una agresión en Algemesí conmocionó a toda la Comunitat. Un chico de 12 años violó a un niño marroquí de cinco. Eran compañeros de colegio. Sólo una semana antes, una familia de Benaguasil denunciaba a dos pequeñas de 10 y 13 años por presuntamente haber violado a una niña de cuatro.
«El mendigo no respondía». Pandillas juveniles que propinan palizas a desconocidos. La policía alertó esta misma semana de la existencia de una docena de bandas latinas en la Comunitat. Entre ellas, los Latin Kings y los Ñetas. José Javier, un mendigo de 37 años, se cruzó el año pasado en el camino de tres menores (dos chicos y una chica) que, sin mediar palabra, comenzaron a golpearle. Los testigos aseguraron que, aunque en ningún momento llegó a perder la consciencia, el indigente no se movía. Tuvo que ser trasladado al Hospital General. Unos años antes en Sagunto, otro grupo de jóvenes de 16 y 17 años propinó una paliza a un inmigrante magrebí. Tampoco lo conocían de nada. Un fuerte golpe en la cabeza acabó con su vida.
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