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ALFONSO MÁRQUEZ I Tarorista

19.07.09 -

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«La gente busca orientación»
Alfonso Márquez (Alicante 1970) nació en el barrio de San Antón, estudió bachillerato, hizo cursos de inglés, informática y otras materias que le pudieran ayudar en su vida. Tuvo algunos trabajos en seguridad y se fue a Madrid a hacer la mili, a el Pardo.
Hay un hecho que, de muy joven, le iba a cambiar la vida. Tenía dieciséis años cuando un día llegaron a sus manos unas cartas del Tarot, y como si de un juego se tratara, fue descubriendo que lo que decía se cumplía a rajatabla. No había leído ningún libro sobre esta ciencia pero le funcionaba la adivinación.
En la misma mili siguió practicando con los compañeros del cuartel y algunos mandos también se interesaban y le pedían que les leyese su futuro. «Al salir de la mili ya pensé dedicarme a esto, busqué apoyo económico y me establecí». Su primer despacho lo tuvo en el Centro Omega, de Pío XII. Allí estuvo cuatro años, también pasaba consulta en tiendas que se dedicaban también al esoterismo, pasó por un despacho de la calle Padre Mariana hasta que, hace casi cinco años, se trasladó a un despacho del edificio Representantes.
Nunca ha hecho publicidad en ningún medio: «En mi caso funciona el boca a boca», los clientes son incalculables pero él no tiene fichero: «Unos llaman una vez al año, otros a los pocos meses, son clientes y amigos».
Su despacho podría pertenecer a un asesor fiscal, laboral o abogado, solo la presencia de las cartas y un pequeño tapete azul revela la actividad. En el ambiente flota una aroma de inciensos y, en las estanterías, colecciones de cartas. Dice que «no quiero que esto parezca un negocio comercial», tampoco le gustan los consultorios que exhiben objetos extraños, ni que tengan poca luz o cosas de brujería. «La gente viene buscando una orientación porque a ellos les cuesta tomar decisiones». Ahora, desde hace un par de años, la mayoría de las consultas quieren saber sobre cuestiones económicas. «Antes preguntaban más sobre asuntos de pareja y familia». Entre sus clientes hay personas de todo tipo, «algunos peces gordos y políticos que se sienten solos, a veces amenazados por su propio entorno». Luego ocurre que, en la calle, cuando se cruza con ellos, no lo conocen. De casos curiosos cuenta que a una mujer le dijo: «Verás a una persona que hace veinte años que no la ves y te casarás con él», y así sucedió. A un empresario le vaticinó la quiebra, no se lo creyó, pero acabó arruinado.
El cuenta que ve una especie de fotograma, que se conecta el espíritu o el «yo superior» con el del cartomante. «Es como si el futuro ya estuviese escrito, la Física Cuántica ya nos dice que existen futuros paralelos y es posible ver esta información».
Me dice que la muerte también se ve, pero si el cliente no quiere no le habla de ello, «ver un fallecimiento, o una unión de pareja, es muy fácil, al cliente le puedes advertir de que se vaya preparando». Lo complicado, afirma, «es el tiempo, en algunos casos, los mensajes de las cartas tardan en llegar, en otros casos es cuestión de un mes y, otros tardan un año o año y medio, pero llegan».
Alfonso Márquez mantiene consultas estables en Madrid, Barcelona y Sevilla, donde suele acudir una vez al mes porque allí tiene clientes que siguen confiando en él. La consulta dura una hora, aproximadamente, tiempo necesario para conectar y predecir lo que le va a pasar a través de las cartas.
Hemos terminado la entrevista y le planteó un caso práctico, que me las eche a mí, acepta y comenzamos. Es muy meticuloso mezclándolas, barajándolas, me pide que corte con la mano izquierda, y lo hago. Es muy interesante lo que dice, algo intuye de mi vida y me aconseja, lo hace de forma amigable, nunca en tono doctoral.
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