Unanimidad entre empresarios de todos los sectores y políticos de todos los signos. El anuncio de que la autovía de Aragón, la A-68, pasará por Morella y desembocará finalmente en Vinaròs y no en Tarragona (provincia con la que Castellón se disputaba esta infraestructura) ha puesto de acuerdo a todos para manifestar que esta autovía supondrá un revulsivo económico y turístico sin precedentes para las comarcas del norte e interior de la provincia.
«Era la vida o la muerte de muchos municipios del interior de Castellón y de Aragón», dijo ayer el alcalde de Vinaròs, Jordi Romeu, en una rueda de prensa efectuada junto a su homólogo de Morella, Ximo Puig, y el subdelegado del Gobierno en Castellón, Antonio Lorenzo.
Romeu destacó que el Ministerio de Fomento «ha hecho prevalecer los criterios de racionalidad» a la hora de elegir a Castellón en lugar de Tarragona como «salida natural de esta vía». El primer edil destacó las posibilidades que se abren a partir de ahora gracias a este eje de conexión que unirá al Cantábrico con el Mediterráneo.
«Las posibilidades de futuro que se van a dar al puerto de Vinaròs va a permitir una reactivación del puerto y va a convertir el norte de la provincia en un punto neurálgico de las comunicaciones», destacó. Así, apuntó que cuando esté en marcha la A-68, «un vecino de Morella podrá llegar al Hospital de Vinaròs en 20 ó 25 minutos y no la hora que se tarda ahora».
De la misma forma se pronunció el primer edil de Morella. «Lo que va a representar la A-68 es una cuestión que aún es difícil de percatarse, pero va a ser fundamental desde la perspectiva económica», dijo. Puig aseguró que este eje romperá la inercia de la despoblación y de «crisis constante» que sufre la comarca de Els Ports. «A partir de ahora empieza una nueva etapa porque se vislumbran espacios de negocio que hasta ahora eran impensables», aseguró.
Por su parte, el subdelegado del Gobierno destacó que «la decisión que ha tomado el Gobierno tiene una importancia vital para el norte de la provincia».
Cabe recordar que la prolongación de la autovía de Aragón hasta Vinaròs supone dotar a Els Ports y el Maestrat de una conexión directa no sólo con Aragón sino también con el Cantábrico.
Por esta razón las reacciones no se han hecho esperar, sobre todo después de los años de lucha invertidos para que la autovía desembocara en Vinaròs. Así, el presidente de la Cámara de Comercio de Castellón, Salvador Martí Huguet, expresó ayer su «satisfacción» por el anuncio del Ministerio y recordó que «las comunicaciones son un aspecto clave para el futuro de la provincia».
«Desde las instituciones y ayuntamientos llevamos mucho tiempo reivindicando, apoyando y luchando por este proyecto, que va a servir como punto de entrada a miles de personas de otras provincias, lo que esperamos que atraiga a su vez nuevas inversiones por parte del Gobierno a las comarcas castellonenses», destacó.
También el sector turístico está de enhorabuena. «La noticia ha sentado más que bien a todos los empresarios turísticos de Castellón», dijo ayer el gerente del Patronato de Turismo, Enrique de Pablo.
Para este sector, la A-68 supone nada menos que «abrir la puerta del norte de España a la provincia». El gerente del patronato destacó que el nuevo eje permitirá recuperar para el turismo toda la franja del Cantábrico y las poblaciones de Aragón, que ahora elegían otros destinos más cercanos en tiempo. «La vía va a dar una vida importantísima al interior de Castellón, todo el sector turístico está muy esperanzado», declaró.
Sin plazos
El único 'pero' es que de momento no existe ninguna fecha aproximada que indique cuándo será una realidad este «eje vital». El subdelegado del Gobierno manifestó ayer que es «muy pronto para definir plazos» y apuntó que lo anunciado por el ministro de Fomento, José Blanco, «es la decisión política de que la vía llegará a Vinaròs, los plazos vendrán más adelante».
En este sentido, el senador del Partido Popular Juan José Ortiz reclamó ayer la agilización de los trámites para la conclusión de la autovía. El popular anunció que pedirá en la próxima revisión del plan de carreteras la elaboración del estudio informativo que permita la conversión de la actual N-232 en autovía.
Ortiz hizo una estimación del tiempo que puede pasar hasta que inicien las obras del nuevo tramo. «La tramitación administrativa no va a bajar de los seis años», dijo. No obstante, el senador popular anunció que presentará una enmienda a los presupuestos generales del Estado si no se incluye consignación económica para la elaboración del estudio previo.
Finalmente, el conseller de Infraestruturas y Transporte, Mario Flores, aseguró ayer que los acuerdos alcanzados con el ministro de Fomento «van a suponer una mejora de las conexiones de Castellón con el resto de la península, lo que va a ser fundamental para garantizar el dinamismo y la competitividad de la provincia». Flores explicó que la llegada de la A-68 será «fundamental para el turismo, ya que potenciará este sector económico tan importante para las comarcas del norte de Castellón».
Además, el conseller de Infraestructuras aseguró que «dado que la Generalitat ha proyectado mejoras en la CV-12 y la CV-15, la llegada de la A-68 a Vinaròs constituye una nueva arteria para impulsar las comunicaciones de Castellón con Aragón y del triángulo azulejero con el resto de España».