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El TSJ descarta el tráfico de influencias y comisiones al partido mientras el sastre no prueba que Camps recibiera todos los regalos que le imputan
07.07.09 -

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De la financiación del PP a tres chaquetas
POLÉMICO SASTRE. José Tomás, tras declarar ante el juez Flors en el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana. / DAMIÁN TORRES
Las más de veinte prendas que entre el juez Baltasar Garzón y el sastre José Tomás le atribuyen como regalo al presidente del Consell, Francisco Camps, quedan reducidas en el auto hecho público ayer por el magistrado José Flors a tres chaquetas y cuatro trajes. Además, Garzón abrió una investigación basada en tres presuntos delitos: financiación irregular de partidos, tráfico de influencias y cohecho. Finalmente, se ha quedado sólo en cohecho y sin que el juez estime que los regalos supuestamente recibidos hayan servido a Orange Market para adjudicarse contratos del Consell.
El 6 de febrero, el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón abrió una investigación sobre una trama empresarial que presuntamente recibía adjudicaciones de administraciones gobernadas por el PP a cambio de dádivas y sobornos. El 19 de febrero aparece por primera vez el presidente del Consell, Francisco Camps, vinculado a la trama. A su nombre se unen los de Ricardo Costa, Rafael Betoret y Víctor Campos.
El 5 de marzo, Garzón se inhibe en favor del TSJ de la Comunitat. En el auto citó una cantidad de 420.000 euros asociada al PP valenciano que presuntamente podría haber recibido de las empresas de la trama y apunta a posibles delitos de cohecho y tráfico de influencias.
En el auto de Garzón a Camps se le asocian cinco pantalones, un cinturón de piel, una deportiva, una chaqueta austriaca, una americana sport, una deportiva Barbour, una chaqueta de fantasía, cuatro trajes, un esmoquin confeccionado para ir a Nueva York y un chaleco blanco para ir al Vaticano. Un mes y medio después, el Tribunal Superior de Justicia se encargó de rebajar el contenido del auto de Garzón. El 22 de abril, el tribunal valenciano descartó la posibilidad de que se hubieran cometido los delitos de tráfico de influencias y financiación irregular de partidos.
El auto hecho público ayer por el juez instructor José Flors demuestra también que el fondo de armario que apuntaba Garzón referido al presidente Camps tampoco era tan extenso.
El auto destaca que a principios de 2006, Camps visitó la tienda de Milano en Madrid por indicación de Álvaro Pérez. Le atendió el sastre José Tomás. Camps no se llevó nada, pero unos días después volvió y encargó cuatro trajes, que devolvió pasado el verano porque no le venían bien.
También encargó tres americanas. Se pagaron todas las prendas, incluso los trajes devueltos. En ningún momento figura quién pagó esos trajes. Sólo apareció un encabezado que ponía: Comunidad Valenciana.
Después de verano de 2006, Tomás cambió de Milano a Forever Young. Llamó a Camps para ofrecer sus servicios y el presidente le encargó, al menos, cuatro trajes. Se pagaron un total de 2.880 euros. No existen constancia de que se abonaran en caja y en metálico como afirmó Camps en su declaración del 20 de mayo, según figura en el auto. Los documentos de pago aportados por el establecimiento ni se corresponden con el número de prendas, ni con el género del tejido, ni con las fechas apuntadas ni con la calidad de los trajes. Según el auto, la deuda de esos cuatro trajes en concreto se canceló con cargos «a unos cheques liberados por Servimadrid Integral», con un tíquet en el que figuraba el apellido Camps.
Del esmoquin para una visita al Nueva York al que aludió Garzón, no existe constancia ni del encargo, ni del pedido ni de la recepción de la prenda por parte de Camps, según el auto del magistrado. El frac para acudir al Vaticano fue prestado y devuelto, al igual que el chaleco negro.
El sastre declaró también que en la primavera de 2007 Camps encargó dos americanas y «algún pantalón». No hay constancia documental de que se elaboraran esas prendas. El jefe del Consell admitió haber pagado en metálico 120 o 130 euros por un par de zapatos de piel de potro. Pero tampoco se puede probar con datos la afirmación del sastre de Milano y Forever Young. El sastre aseguró que en 2008 Camps encargó dos trajes más y dos pares de zapatos. El auto refleja que tampoco hay prueba documental.
La conclusión es que de todas las prendas de ropa a las que aludía el juez Garzón en su auto inicial, el armario se queda en tres americanas, cuatro trajes que Ca mps dijo que pago en metálico y un par de zapatos. El frac, el esmoquin y el chaleco fueron prestados, mientras que el resto de prendas a las que aludió el sastre José Tomás no se ha podido demostrar a través de documentos que se hayan elaborado y entregado.
Sobre la financiación ilegal de partidos a la aludió el juez Garzón, el auto del TSJ es muy claro: «No existe constancia alguna de ninguna relación directa entre el pago de las prendas de vestir con las que parecen haber sido obsequiados (los cuatro imputados) y los concretos actos de contratación realizados por las autoridades y los funcionarios de los organismos de la administración valenciana que decidieron su adjudicación a Orange Market».
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