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RSS | ed. impresa | Regístrate | 9 febrero 2010

Vida y Ocio

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Un centenar de miembros de una de las familias burguesas más influyentes de Valencia se reúnen en la ciudad del Turia para homenajear al promotor de la Exposición Regional
05.07.09 -

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«El apellido Trenor pesa». No en vano está vinculado a una de las familias burguesas más influyentes de Valencia, con un patrimonio casi tan grande como la propia familia, formada por alrededor de 500 personas. El apellido, que se escribe sin tilde en recuerdo del fundador de la saga en España, Thomas Trenor Keating, un emigrante irlandés de un linaje de industriales que dejó Limerick para venir en 1820 a España, conlleva una gran responsabilidad, según reconoce uno de quienes lo llevan, Fernando Trenor Trenor. Y pesa, entre otras cosas, porque los antepasados Trenor han dejado el listón muy alto. El abuelo de Fernando Trenor, sin ir más lejos, promovió la Exposición de 1909, el primer certamen que catapultó Valencia a nivel nacional e internacional.
A sus 75 años, Fernando Trenor Trenor es uno de los casi 100 integrantes de esta familia que ayer se reunieron en Valencia para honrar la memoria de dos predecesores: Tomás Trenor Azcárraga, alcalde de Valencia entre 1955 y 1958, y Tomás Trenor Palavicino.
En la fisonomía de los Trenor aún son visibles algunos rasgos de su procedencia irlandesa, ello pese a haber transcurrido casi 200 años de la llegada a España de Trenor Keating, fundador de una saga que ya va por su octava o novena generación. Los ojos azules, el pelo rubio y la tez blanca son comunes en muchos de ellos.
El olfato comercial del fundador del linaje Trenor ha sido heredado por no pocos sucesores, entre los que también destaca su interés por los mundos militar y político. Un ejemplo es el de Tomás Trenor Azcárraga, cuyo recuerdo reunió en Valencia a descendientes llegados de Valencia, Madrid, Murcia, Zaragoza y Londres. Fue el primogénito de otro Tomás Trenor, este Palavicino de segundo apellido. Se casó con Mercedes Trenor Sentmenat, prima segunda suya (una característica que se ha repetido en otras ocasiones). Incluso bromean con ello: «¡Mis hijos son tres veces Trenor!», apuntaba Santiago Iturriaga Trenor y Marta Gómez-Trenor, que son también primos.
Trenor Azcárraga heredó, a la muerte de su padre en 1913, el título de marqués del Turia (el segundo en la saga), al que sumó otras muchas responsabilidades: coronel de Artillería, presidente de la Junta de Obras del Puerto de Valencia, presidente del Ateneo Mercantil de Valencia y alcalde de la ciudad entre 1955 y 1958. Tuvo un difícil cometido, sacar adelante a la familia después de la ruina que supuso para su padre organizar la Exposición de 1909. Cuatro generaciones de sus descendientes viajaron ayer por ese pasado común, una iniciativa promovida por el IV marqués del Turia, Tomás Trenor Puig.
Algunos de los 43 nietos del ex primer edil -ya han fallecido cinco- recordaban el afán que tenían «los abuelos por mantener la familia unida», de ahí que, todos los veranos, organizaran reuniones a las que acudían desde todos los rincones de España. Pero la cumbre familiar que más se recuerda es la que se celebró en 1969 con motivo de las bodas de oro de Tomás Trenor Azcárraga y Mercedes Trenor Sentmenat. Así lo rememora Fernando Trenor Trenor, único hijo varón del ex alcalde con vida junto a tres hermanas.
Todos los Trenor llevaban una chapa con un trébol de tres hojas (símbolo de Irlanda) impreso sobre el apellido. Además, Fernando Trenor Trenor regaló a sus sobrinos una fotografía del ex alcalde y su mujer, junto a 10 de los hermanos (era el día de la boda de Fernando, y está sentado junto a su padre).
Al margen de la guerra civil, Trenor Azcárraga vivió uno de sus peores momentos en 1957, a raíz de la riada en Valencia. Su hijo Fernando se trasladó desde Londres, donde trabajaba como ingeniero, para ayudar. Colaboró en el recuento de daños y su hermano mellizo Ignacio, fallecido hace un año, ayudó achicando agua y barro. Las críticas que posteriormente lanzó Trenor Azcárraga ante el retraso de la llegada ayudas económicas a Valencia motivaron su cese.
En la Nau, la primera parada que realizaron tras asistir a una celebración religiosa en la iglesia del Patriarca, los Trenor se inmortalizaron ante el coche Fiat que pertenece a los descendientes de Federico Trenor Palavicino. Fueron guiados por Tomás Trenor Puig, quien ha colaborado en la organización de la muestra y ha cedido numerosos recuerdos familiares. Luego se desplazaron al Ayuntamiento de Valencia, el Ateneo Mercantil, donde vieron la exposición antes de celebrar una comida y, por la tarde, al Palacio de la Exposición para ver otra de las muestras conmemorativas.
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