El Banco de España va a aplicar un sistema a través del que podrá adquirir participaciones de las entidades financieras que lo soliciten, con el fin de apoyar a las cajas y bancos con problemas de solvencia o viabilidad y/o favorecer las fusiones entre grupos.
El plan, conocido como el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), abre un nuevo escenario de fusiones a través de dos vías: la reestructuración de las entidades en apuros y el refuerzo del sistema financiero mediante la concentración de entidades.
Este decreto-ley, aprobado por el Consejo de Ministros el pasado 26 de junio, da potestad al Banco de España para tomar decisiones sobre el futuro de las entidades. Si el gobernador del regulador bancario, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, determina que una caja necesita fusionarse con otra de diferente comunidad, el gobierno regional no podrá oponerse. El derecho de veto de los gobiernos autonómicos se mantiene si la fusión nace de la voluntad de las propias cajas.
La nacionalización parcial de las estructuras financieras es provisional. Si pasan cinco años desde la dotación de los recursos y las participaciones no han sido recompradas, el gobierno podrá solicitar su conversión en acciones, cuotas u aportaciones sociales.
La inversión que se destina al FROB es de 9.000 millones de euros con posibilidad de ampliación hasta los 90.000 mediante otras fuentes de financiación.
El texto, publicado en el BOE el 27 de junio, deberá validarse en el Congreso de los Diputados el próximo miércoles.