JULIÁN LARRAZ
Dónde viajar este verano es uno de los quebraderos de cabeza en estas fechas. Gran parte del gasto se puede decidir en España, pero el precio final de las vacaciones se termina de cerrar cuando llega el último extracto de la tarjeta de crédito. En más de una ocasión, es sólo en ese momento cuando se sabe con exactitud cuantos euros costó la excursión, la cena o el 'souvenir' que pagamos en dólares, pesos, libras, liras...
Para evitar sustos postvacionales hay que conocer el mercado de las divisas. Con la crisis, los cambios de los tipos de interés, distintos en cada parte del mundo, y las devaluaciones de diversas monedas han variado el precio de cada divisa en relación con el euro. Según a donde se viaje, nuestros euros valen más o menos que el año pasado. A grandes rasgos, es más rentable viajar este verano a Europa y África, mientras que Asia se han encarecido.
América necesita análisis aparte. Todos sus países están muy influenciados por la cotización del dólar de Estados Unidos. El billete verde alcanzó la tercera semana de julio el cambio de un euro por cada 1,60 dólares. Esto beneficiaba la turista español que cruzaba el Atlántico, pero ahora el cambio ronda los 1,38 dólares. Sin embargo, cada país es distinto.
Comparado el precio medio de las divisas del mes de agosto del año pasado con la situación actual, las variaciones son muy considerables. Pongamos el ejemplo del Caribe americano: México, Jamaica, República Dominicana y Cuba.
Estos cuatro destinos son los que concentran la mayoría de ofertas vacacionales que ofrecen las principales agencias de viajes y sus divisas han cambiado ostensiblemente con respecto al año pasado. Con la misma inversión que podríamos haber hecho durante el verano de 2008, ahora conseguiremos un 23,6% más de pesos mexicanos o un 12,9% más de dólares jamaicanos. Sin embargo, si vamos a República Dominicana, nuestros euros valen ahora un 4% menos, porcentaje que se alarga hasta un 7,3% en el caso de que nuestro destino sea Cuba.
Dentro de la 'zona euro' ya no hay que pensar en liras, francos o marcos, ni lamentar una devaluación de la peseta que, según los economistas, se hubiera producido con seguridad en España en cuanto explotó la crisis de las hipotecas 'subprime'. Estos expertos, durante los últimos meses, han citado a Islandia como ejemplo de lo que nos podía haber pasado. Al estar dentro de la zona del euro no hemos sufrido la devaluación que sufren los islandeses.
El pasado mes de agosto, con un euro se conseguía 122,3 coronas islandesas, mientras que ahora el cambio ronda las 176 coronas por cada euro. Es decir, ahora se obtiene un 44,6% más de dinero en Islandia con los mismos euros que en el verano de 2008. También es interesante la República Checa, Hungría y Rusia, con mejoras con respecto el año pasado de entre el 10% y el 20%.
Ahora bien, Moscú merece una mención aparte. La ciudad más grande Europa, y uno de los más importantes centros económicos del continente, sólo es apta para clientes de alto nivel patrimonial. Aunque sus tarifas han bajado un 17% desde 2007, dormir una noche en la capital rusa aún cuesta más de 200 euros. Croacia sería neutra en este campo: mismo cambio que el verano pasado.
Además, la debilidad de monedas como la libra y el dólar han incrementado la demanda de destinos como Londres y Nueva York, en detrimento de ciudades como París o Venecia.
África negra también ofrece destinos interesantes en términos de divisas. Los euros se han revalorizado un 6,4% en Kenia y un 6,1% en isla Mauricio, aunque se han devaluado un 3,2% en Egipto y un 1,5% en Marruecos.
Asia, por contra, se perfila como el viaje a aplazar en este verano. Japón tiene un yen fuerte que penaliza el cambio un 18,4% con respecto al de agosto del año pasado.
Tampoco China resulta interesante, con un depreciación del euro frente al yuan del 7,2%. La caída con respecto al dólar de Hong Kong es del 8,4%.
Si aún así el sueño de este verano es viajar a Oriente, Turquía ofrece un 21,4% más liras que el verano pasado, e India un 2,9% más de rupias. Oceanía también ha mejorado un poco el cambio: el dólar australiano ha bajado un 3,5%, y el neozelandés, un 4,2%.