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21.06.09 -

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Nunca antes una reforma educativa había levantado tantas polémicas. El Plan Bolonia ha llegado a las universidades españolas haciendo ruido, mucho ruido. Mientras unos lo defendían desde los atriles, otros lo echaban por tierra en manifestaciones y protestas. Para bien o para mal, esta adaptación europea ya se ha convertido en un hecho que verá la luz una vez se inicie el curso universitario 2009-2010. La universidad europea ha llegado a las aulas españolas.
Los defensores del proceso de convergencia europea definen el EEES como una forma de armonizar los diferentes sistemas universitarios, lo que conlleva «equipar la titulaciones, un aprendizaje más centrado en el alumno, una reducción de las clases magistrales y la potencialización de la docencia autorizada y de tipo seminario». Según esta definición, con el Plan Bolonia todo serían ventajas, sin embargo, los detractores ven en esta reforma un deseo de potenciar un funcionamiento mercantil en Europa. Según el profesor de la Universidad de León, Enrique Javier Díez, en su trabajo 'El capitalismo académico y el plan Bolonia', «esta reforma no parece querer poner a la universidad al servicio de la sociedad para hacerla más justa, más sabia, más universal», sino «adaptarla al mercado». Según Díez cómo se van a financiar estos cambios sustanciales en las universidades es otro de los aspectos que ha sido objeto de polémica. El hecho de que exista una relación más estrecha entre alumno y profesor supone que los grupos sean más reducidos, lo que se traduce en la necesidad de que haya más profesorado y para ello, más financiación. Ante la falta de aclaraciones, los estudiantes temen que sean ellos mismos quienes tengan que pagar estos cambios, lo que imposibilitaría a muchos acceder a estudios universitarios.
El proceso de europeización de las aulas se ha caracterizado también por la falta de información. Se ha oído hablar del Plan Bolonia pero en muchos casos no se ha sabido de qué se trataba. María, estudiante que acaba de realizar los exámenes de selectividad, asegura: «he oído hablar del Plan Bolonia pero la verdad es que no sé en qué consiste. Voy a empezar la universidad y desconozco los cambios que ha habido».
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