Las deudas, tan comunes en estos tiempos, pueden derivar en graves repercusiones cuando el acreedor es una compañía de suministro energético. Este es el caso que denuncia Diego Hidalgo, responsable de un taller de vehículos de Valencia que ayer pasó media jornada parado pese al elevado número de encargos que tenía que atender.
«Nos ha hecho polvo porque sin luz no podemos trabajar, tengo todo a oscuras y ni conectar el ordenador puedo», se lamenta Hidalgo que se queja de la actitud de la compañía eléctrica cuya decisión paraliza una industria en mitad de una jornada y por una deuda de 0,56 euros.
El taller, situado en Pintor Zariñena, funcionó con normalidad durante la mañana, pero a la vuelta de la comida los trabajadores se encontraron todo a oscuras. Pensaron en un primer momento en un problema con el cuadro eléctrico pero cuando acudieron a mirar los contadores encontraron que un operario los habían retirado.
«No ha sido con nocturnidad, porque no era de noche, pero lo han hecho cuando no había nadie y así no hemos podido decirle al operario que no se lo llevara», explica Hidalgo, quien asegura que llamó a Iberdrola para informarse de lo ocurrido y se le notificó que tenía una deuda con la compañía. Lo curioso del caso era que la cantidad adeudada no llegaba al euro, en concreto era de 56 céntimos. «No entiendo cómo puede portarse así con un taller que tiene 1.300 euros de consumo en cada recibo», comenta Hidalgo para el que la actitud de la eléctrica roza la intransigencia.
La explicación que el mecánico encuentra para justificar la deuda con la compañía tiene que ver con un recibo que llegó al banco fraccionado y que dejó un pico de 0,56 euros pendiente de cobro. Pero a Hidalgo le indigna que una cantidad tan pequeña pueda suponer un perjuicio tan grande cuando el proceso de corte de suministro que genera un gasto mayor que la propia deuda que ha originado la actuación. AdemásHidalgo asegura que los hechos se han desarrollado sin que hubiera algún tipo de aviso previo que le alertase del error contable y le advirtiese de sus consecuencias.
«No hay problema para abonar la diferencia pero ahora resultará que tendré que esperar dos o tres días hasta que comprueben el pago y vengan a dar otra vez el alta», se queja Hidalgo que asegura que el perjuicio no se limita sólo a su céntrico local sino que también afecta a otro taller de pintura y chapa que tiene en Mislata y al que no podía trasladar por internet los datos que precisaban para realizar encargos pendientes.
Por su parte, Iberdrola aseguraba ayer que el criterio de corte se fija en impagos de más de seis euros por lo que hoy estudiarán la denuncia para ver si se ha obrado correctamente o ha habido algún error.