El barrio de Exposición ya dispone de un economato para ayudar a las familias necesitadas que acuden a cinco de las parroquias de la zona. Se trata de una medida social promovida por Cáritas y que está obteniendo muy buenos resultados en otros puntos de la Comunitat.
En la práctica, es un local que se habilita a modo de supermercado, aunque no está abierto al público. Situado en el número 6 de la calle Doctor Moliner, dentro de uno de los barrios más pudientes de Valencia, fue inaugurado ayer, y en sus inicios prestará servicio a 53 familias, lo que supone un total de 200 personas.
A diferencia de otros locales de este tipo, el perfil del beneficiario es sensiblemente diferente. Como explicaba la trabajadora social de Cáritas en la parroquia de San Pascual Bailón, Natalia Esteve, los beneficiarios son parejas en paro con dificultades para pagar la hipoteca, inmigrantes desempleados y personas mayores. Es decir, son víctimas de la crisis que escapan de la consideración de personas en riesgo de exclusión social, como suele ser habitual.
Los clientes de los economatos proceden de los servicios sociales de Cáritas, donde se elabora un listado de familias que están siendo atendidas y sufren grandes dificultades para adquirir bienes básicos. En los locales se pueden comprar productos no perecederos, de los que sólo se paga un 40% del precio. En función de las necesidades de la familia y su composición, se elabora un lote que se adapta a sus necesidades.
El párroco de San Pascual Bailón, José Nácher, apuntaba ayer que una de las primeras ideas fue crear un comedor social, aunque finalmente se decidió implantar un servio que ofreciera una atención más adaptada a la problemática de las personas necesitadas de la zona.
El economato abrió sus puertas ayer por primera vez pero lo hará todos los jueves. «Estoy convencido de que toda irá perfecto gracias al apoyo de los voluntarios», señalaba el párroco horas antes de la inauguración. De hecho, son los propios voluntarios de Cáritas los encargados de organizar todo el reparto. «Con el precio que se paga también se favorece el ahorro, para que con el dinero que les sobra puedan acceder a otros bienes que no repartimos», señalaba ayer Esteve.
El economato ya nace apretado. La previsión es que en los próximos meses llegue a atender a entre 120 y 150 familias de la zona, más del doble de las actuales.