Una plaga de jabalíes y conejos está devorando los campos y la paciencia de decenas de agricultores. Siete municipios del Camp de Morvedre; Alfara de Algimia, Benavites, Faura, Gilet, Quart de les Valls, Sagunto y Torres Torres, han recibido la visita de numerosos ejemplares que están provocando más de un disgusto a los propietarios citrícolas.
La alerta ya está dada y los cazadores han comenzado su particular batalla para abatir a los jabalíes que están arrasando los campos con riego por goteo, devorando las gomas de las conducciones para beber y realizando enormes hoyos junto a los árboles.
Los conejos son más pequeños pero igual de destructivos, ya que se encargan de roer la corteza de los plantones de naranjo más jóvenes llegando a provocar, incluso, «la muerte de los árboles», según señalaron ayer fuentes de La Unió de Llauradors.
La alarma obligó a uno de los propietarios más afectados de la zona a contactar con la Asociación Valenciana de Agricultores en Sagunto. Se buscó la ayuda de la Sociedad de Cazadores para acabar con los jabalíes que estaban arruinando su cosecha.
En busca y captura
Dicho y hecho. Tras obtener los permisos necesarios de la Generalitat, el dispositivo de cazadores ha logrado abatir una decena de ejemplares de grandes dimensiones en tan sólo diez días de rastreo.
Tal y como explica el presidente de la entidad, José Luis García, «hemos dispuesto 14 puntos de caza, dos por cada mil hectáreas, que es lo que se nos establece desde la Conselleria, para dar con estos mamíferos y ayudar a resolver este problema». La primera noche de busca y captura se saldó con cuatro ejemplares y la segunda, con siete. «Algunos son enormes y pesan más de cien kilos. El problema es que este año hay una barbaridad. Pensamos que se debe a las nieves que ha habido, lo que ha obligado a bajar a los animales a estas zonas en busca de alimentos».
Lo cierto es que los campos de cultivo del Camp de Morvedre son un exquisito parque temático para estos devoradores de cosechas ajenas pues se ha convertido en todo un clásico. Vuelven y vuelven al mismo punto, año tras año, en busca de su despensa preferida. Pueden recorrer más de diez kilómetros en una misma noche y su sentido del olfato es tan potente que son capaces de localizar un punto exacto sin problemas.
Estas plagas tienen, por estas fechas, otro aliado. La crisis está cebándose con el sector agrícola, lo que está disparando el abandono de campos. «Un terreno echado a perder es el caldo de cultivo perfecto para que aparezcan caracoles, conejos y todo tipo de animales en busca de alimento. Después, sólo tienen que pasarse al campo de al lado para obtener más sustento», tal y como explica Francisco Campillo, representante de AVA en Sagunto.