Once de la noche. José Muñoz es vecino de Burjassot, y lleva todo el día escuchando el ruido que genera el tráfico por la autovía de Llíria. «Unas pantallas acústicas mitigarían el ruido. La verdad es que a veces se hace insoporta ble y es difícil dormir». En el año 2002, cuando se publica la ley contra la contaminación acústica, el Ayuntamiento de Burjassot comienza a recibir quejas de vecinos de las calles próximas a la pista de Ademuz, que el PSPV contabiliza en un millar aproximadamente. Saben que tienen derecho a dormir y estar tranquilos en sus casas y que la ley les ampara.
Sin embargo, y pese a que en repetidas ocasiones se han solicitado pantallas acústicas a la Generalitat Valenciana, titular de la carretera, lo cierto es que siete años después todavía no están instaladas. Según el secretario local del PSPV en Burjassot, Manuel Lozano, «la Conselleria ha denegado año tras año la inclusión en sus presupuestos de los paneles acústicos a su paso por los barrios trabajadores de San Juan y Espartero». Sin embargo, dice Lozano, hay un agravio comparativo, ya que sí han instalado pantallas «frente a adosados de Paterna o San Antonio de Benagéber».
Valores acústicos
En verano se pasa peor. Hay muchos vecinos sin aire acondicionado, y abrir las ventanas significa tener los coches en el salón. Felisa Salcedo explica que tiene ventanas de climalit dobles y «si las abro no podemos ni escucharnos. Deberían construir un túnel».
La Policía Local ha realizado una sonometría en varios edificios de la calle Tierno Galván, y los valores acústicos llegan hasta los 68 decibelios de día con las ventanas cerradas, cuando la normativa fija un límite de 40 de día y 30 de noche (55 decibelios externos de día y 45 de noche), que posteriormente certificaron mediciones oficiales de la Conselleria de Medio Ambiente. Desde entonces, el PSPV en les Corts ha presentado enmiendas a los presupuestos del Consell para que incluyeran una partida para instalar pantallas acústicas en Burjassot.
Lozano criticó que «no se ha hecho nada» a pesar de que la propia Administración autonómica decía que era «necesario adoptar un plan de mejora de calidad acústica para reducir los niveles». Según los socialistas, «se trata éste otro ninguneo de la Generalitat hacia el pueblo de Burjassot, pues el gobierno de Camps discrimina a los barrios trabajadores, condenándoles a molestias perpetuas».