Mayo ha frenado de forma brusca la recuperación de la reserva hídrica que la cuenca del Segura ha experimentado desde que comenzó el año hidrológico el pasado mes de octubre prácticamente hasta abril. No en vano, ha sido el tercer mayo más seco del último medio siglo, además de uno de los más calurosos de este periodo, según recoge el balance facilitado por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
Buena parte de las esperanzas que desde la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) habían depositado en que la cuenca pudiera abandonar la situación de prealerta por sequía pasaban por que en mayo se mantuviera el nivel de precipitaciones registrado en los meses de marzo y abril, pero no ha sido el caso.
La precipitación media ha estado muy lejos de los 10 litros por metro cuadrado, cuando lo habitual es que ronde los 50 litros. Además, cuando ha habido precipitaciones durante las últimas jornadas han sido de barro. El motivo es el gran número de días en los que han circulado por todo el sureste peninsular vientos procedentes del sur, que han traído polvo en suspensión del Sahara.
Si esta drástica reducción de las precipitaciones no ha hecho todavía demasiada mella en el nivel de los embalses de la CHS, y ha sido básicamente porque desde finales de abril y también en mayo han estado recibiendo parte de los caudales correspondientes al trasvase de 89,1 hectómetros cúbicos procedente de la cabecera del Tajo (embalses de Entrepeñas y Buendía) que fueron aprobados el pasado 21 de abril.
Si hace un mes la reserva hídrica de la CHS marcaba el máximo de los últimos cinco años al superar los 410 hectómetros cúbicos, a día de ayer almacenaban 401 hectómetros y se encontraban al 35% de su capacidad.
Sólo en una pequeña franja de la provincia de Alicante, localizada a bastante distancia del ámbito geográfico de la cuenca del Segura, entre l'Alcoià y los valles interiores de la Marina Baixa, se han registrado precipitaciones ligeramente más elevadas, aunque en ningún caso superiores a 20 litros por metro cuadrado.
Mayo, además de seco, ha sido caluroso, el séptimo más cálido de los últimos 40 años, según los datos facilitados por la delegación territorial de Aemet en la Comunitat Valenciana. La temperatura ha sido de 1,9º más cálida que el promedio de referencia establecido entre 1971 y 2000: 15,9º.