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RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 28 mayo 2012

Economía

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José Ramón Panach tiene muy claro que «las chufas africanas que traen algunas firmas no tienen la calidad de las valencianas». Por eso su empresa utiliza sólo las autóctonas, de la máxima calidad y casi siempre de los mismos agricultores. Cada año adquiere la producción (más de 400.000 toneladas) de unas 240 hanegadas de cultivo de la huerta tradicional chufera, pertenecientes a unos 60 labradores. En el listado de proveedores cuenta con unos 250, pero no repiten cultivo en años seguidos.
Según explica Panach, las chufas africanas no pueden tener la misma calidad porque «allí no cuidan el cultivo, simplemente siembran cuando llueve, luego no pueden regar, porque no tienen infraestructuras de riego, y los pequeños tubérculos permanecen en el terreno cuando este ya está completamente reseco, con lo que acaba restándoles humedad». Este proceso altera la composición de almidones y azúcares, es decir, la esencia de la calidad del producto.
José Ramón Panach cuenta que la horchatería familiar nació en Alboraya en 1971. Actualmente es, después de Daniel, la casa más longeva. Surgió como mejor modo de dar salida a la producción familiar de chufas. Una constante en el sector. José Ramón se incorporó a la empresa en 1985. Luego vino, con otros horchateros, el proyecto de la cooperativa Verche, con la idea de exportar producción, pero no acabó de cuajar por las limitaciones del producto. Ahora cree que ha dado en el clavo y ya proyecta con el IVEX estrategias de salida al exterior con 'Xufa&Go'.
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