Si algo tiene de seducción la moda, ¡y es tanto!, consiste, sobre todo, en su enorme variedad. 'Mil caras tiene la moda' es el título de un libro de Lola Gavarrón, y nada más atinado.
Dos de esas caras, y tan opuestas como las de una moneda, culminaron los exitosos Días de Moda de El Corte Inglés de la avenida Francia. Queda claro que lo esencial para Calvin Klein es la estructura básica de todas sus piezas, empezando por las colecciones de ropa íntima y baño. Priman el material innovador y la minuciosa ordenación de tallas, junto a detalles que dan confort y versatilidad.
La colección Jeans, que mantiene en alto el prestigio de sus famosos vaqueros, desde aquella resonante campaña de los 70 con Brooke Shields, ofreció un extenso panorama, no sólo de pantalones masculinos y femeninos con tendencia a los aspectos envejecidos y lavados a la piedra, sino también un amplio muestrario de atrayentes cazadoras de nylon o acolchadas, petos, faldas y magníficos cardigans. Pero donde brilló al máximo el estilo de Calvin Klein fue en el 'prêt-à-porter' femenino, que dosifica hábilmente sobriedad y preciosismo. Es un ejemplo de rigor y estudio de proporciones, en el que la aludida estructura funciona como baza fundamental. Prescindiendo de todo tipo de ornamentos, y utilizando colores lisos, el corte sartorial impregna los perfectos trajes chaqueta, las impecables gabardinas y los vestidos de punto de seda.
Y llegó Montesinos, ante un público que desbordaba el aforo, y que comenzó a aplaudir desde la primera salida. Ante esta colección dedicada al Año de la Astronomía, en el que estamos, brota la sensación de navegar por el firmamento, que ha inspirado a Francis bellísimos estampados astrales y un colorido delicado, que pasa del celeste al rosado del alba o los pálidos grises del anochecer.
La maestría en la alternancia compositiva es inigualable en Montesinos.