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RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 28 mayo 2012

Vida y Ocio

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Un novillo hiere al lidiador que logra cortar una oreja en Valencia
11.05.09 -

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José Arévalo, como un torbellino
José Arévalo, cogido ayer, durante el festejo en Valencia. /EFE
La novillada de ayer fue un apasionante batiburrillo de sucesos. Unos buenos y otros menos buenos y los hubo hasta malos. El aburrimiento fue imposible. Dos de los novilleros, Marrero y Arévalo, los dos de la tierra, acabaron en manos de los doctores con magulladuras y puntazos múltiples. Nada para lo que pudo ser. En el lado opuesto, donde las buenas cuestiones hay que anotar sobre todo el éxito de Arévalo, un torbellino que se ganó el fervor del publico desde que se fue a puerta gayola y se echó el capote a la espalda en un más difícil todavía del que salió airoso y con la moral crecida. A Marrero que se apuntó al toreo de gusto y se armó un lío con el descabello, el presidente le envió tres recados consecutivos y vio como su magnífico novillo volvía vivo y coleando a los corrales.
No conviene olvidar las buenas manera de Miguel Ángel Delgado que estoqueó cuatro novillos, sucedió en torno a una novillada de Montes de Oca, ganadería que al menos con ese nombre debutaba en Valencia. De pelos variados, se les notó su entronque con los cebadasgagos, dieron en conjunto juego interesante y estuvieron muy presentados. Tanto que algunos hubiesen pasado como toros en más de una plaza de importancia. Destacó la clase del cárdeno segundo, excelente y humillador y en contraposición destacaron las malas intenciones del que rompió plaza, enterado y áspero. Pudo ser de categoría el castaño cuarto pero le dieron en exceso en varas y pelearon con bravura con los montados. No fue un mal debut.
En cuanto a datos hay que señalar que hubo un tercio de plaza y los balances personales fueron: Miguel Ángel Delgado, silencio, silencio tras aviso, silencio y ovación; Vicente Marrero, silencio tras tres avisos y José Arévalo, oreja con fuerte petición y herido.
El triunfador del festejo fue José Arévalo, formado en la escuela de Valencia y ahora en las filas del Juli. Su carta de presentación fue un quite por faroles de rodillas y ese asalto a la puerta de chiqueros que les he contado y desde ahí en adelante no dio un paso atrás. Banderilleó con soltura, se templó por momentos, se atacó en otros víctima de sus propias ganas y acabó arrancándole una oreja a su primero con fuerte petición de la segunda. El mismo camino llevaba en el quinto cuando en un descuido lo entrampilló y le pegó una cornada.
Delgado que mostró oficio y buenas maneras, al cuarto lo toreó con la cadencia propia de quien sabe torear. En general le faltó transmitir más emociones, quizás su próxima alternativa le contuvo en exceso. Marrero fue muy ovacionado en una faena en la que se le vio animoso antes de sufrir una voltereta. Su impericia con el descabello le llevó a escuchar tres avisos. En la enfermería le asistieron de contusiones diversas y a Arévalo que ingresó poco después, de una cornada de pronóstico reservado. Lo dicho, nada para lo que pudo ser.
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