Las fiestas de San Juan se viven en Alicante de manera muy especial e intensa. Con ochenta y un años de historia, las hogueras han conseguido ser seña de identidad y motivo de orgullo de alicantinos de todas las edades y condiciones sociales.
A la hora de vivir los festejos no hay reglas, hay quienes prefieren hacerlo desde sus casas, quienes optan por la vida nocturna o los que deciden no perderse ni un minuto de esos cinco días mágicos. Ese sentimiento y arraigo por la ciudad se multiplica al conocer la fiesta desde dentro, ya sea a través de un racó fogueril o desde el interior de una barraca.
Ese es el caso de Juan Buigues, presidente de la barraca "De sants no tenim res", que este año celebra sus dieciocho años de vida. Incondicional de las Hogueras, Buigues es un entusiasta y gran defensor de las barracas, de su concepción y de su identidad festera. "Las barracas son precisamente lo que diferencia las hogueras de otras fiestas como pueden ser las fallas, es lo que las hace únicas y existen desde el inicio de la fiesta", explica.
Este apego a la tradición festera le ha llevado a trabajar sin descanso por conseguir que las barracas recuperen el lugar dentro de la fiesta que, en su opinión, deberían tener. Por dicho motivo desde hace varios años forma parte de la directiva de la Federación de Barracas de Alicante desde donde los barraquers luchan por conseguir más subvenciones y ayudas de las administraciones locales.
Es precisamente la falta de unión en torno a este ente uno de los motivos que, según el presidente de "De sants no tenim res" han llevado a las barracas a registrar desde hace varios años, cada vez más dificultades. "Es una pena que las barracas no estemos más unidas en torno a la Federación de Barracas que es la única que nos puede ayudar a salir del
impasse
en que nos encontramos. Cada año es peor y más grave, con menos posibilidades, así acabemos desapareciendo y siendo sustituidas por los racós de hogueras que nada tienen que ver con la esencia de las barracas", se lamenta.
En la actualidad, como muchas otras barracas, "De sants no tenim res" no pasa por su mejor momento. La crisis económica y la pérdida del poder adquisitivo han hecho mella en los socios lo que produce que desde hace varios años las entidades festeras se enfrenten a problemas de presupuesto y que muchas vean peligrar su existencia.
"La crisis nos ha afectado terriblemente. El Ayuntamiento nos da 500 euros, lo que es ridículo comparado con lo que les da a las hogueras. Por otro lado confiamos en la promesa de la Federació de Fogueres de ayudar a las barracas con 600 euros", asegura Buigues.
Aún así "De sants no tenim res" no se resiste a celebrar los dieciocho años de su fundación. El descenso del presupuesto ha obligado a dejar de lado grandes celebraciones pero las tradiciones se seguirán manteniendo como la visita nocturna en autobús a las hogueras especiales que realizan todos los años.