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EL CIRUJANO VASCULAR

02.05.09 -

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El sistema arterial
Las operaciones para eliminar aneurismas cerebrales tienen un gran riesgo de isquemia. /EFE/JUAN M. ESPINOSA
El ventrículo izquierdo, con 70 pulsaciones por minuto, es capaz de llevar sangre a los lugares más recónditos
En el anterior artículo nos habíamos referido al sistema venoso en general como manera de abordar el entendimiento del sistema circulatorio. En este caso vamos a tratar del sistema arterial en su conjunto y a aportar una somera información sobre las principales enfermedades del mismo.
El sistema arterial, descrito de forma sencilla, empieza en la arteria aorta, que sale del corazón con la sangre totalmente oxigenada para ser distribuida a todo el organismo. Al contrario de lo que ocurre con las venas, la fuerza que impulsa la sangre por las arterial es fundamentalmente la contracción del ventrículo izquierdo que, latiendo a un promedio de 70 pulsaciones por minuto, es capaz de llevar la sangre hasta los lugares mas recónditos del cuerpo humano.
A nivel del tórax salen una especie de ramas, llamadas arterias subclavias, que van a ambos brazos, y las carótidas con sus respectivas ramas, que van a irrigar ambos lados de la cara y cuello y, sobre todo, los hemisferios cerebrales.
En el abdomen y a medida que la aorta va descendiendo va dando ramas para los pulmones, hígado, riñones, y bazo para dividirse posteriormente en dos arterias, las iliacas, que llevan la sangre a ambas extremidades. Las iliacas se convierten en femorales, poplíteas y tibiales para llegar hasta los pies.
Isquemias
Como es fácil deducir, las principales enfermedades de las arterial son aquellas que obstruyendo de forma parcial o total e impiden el paso de la sangre hacia su destino. Esto puede ocurrir de varias maneras: de forma brusca, en una isquemia aguda, o de manera paulatina, mediante una isquemia crónica.
Evidentemente, las isquemias agudas son mucho mas graves, ya que al presentarse de forma súbita, dejan sin sangre a un territorio determinado que, si no se restablece puede ocasionar la muerte del mismo. Hay tejidos que soportan peor la falta de sangre y así los que menos toleran la isquemia es el tejido cerebral, de ahí que ante cualquier evento que impida llegar a la sangre al cerebro, en pocos minutos se produce la muerte de las células nerviosas con las catastróficas consecuencias que estamos acostumbrados a ver: coma irreversible o lesiones neurológicas tan severas que convierten al ser humano en un vegetal.
Los riñones también soportan mal los tiempos de isquemia total, siendo de unos 45 minutos el tiempo que pueden estar sin sangre. De igual manera, los intestinos y el hígado pueden tolerar algo más de tiempo, siendo las extremidades las que soportan mejor la isquemia aguda.
La isquemia crónica, al producirse de forma más lenta, en general permite al organismo ir adaptándose, y esto ocurre a todos los niveles. Una arteria que se va estrechando, habitualmente por un proceso arterioscleroso, provoca una serie de mecanismos de compensación, sobre todo la circulación colateral, que salvo circunstancias desencadenantes imprevistas, permiten que el organismo se vaya adaptando a la nueva situación. Es mas, dan señales de alarma, dependiendo del órgano afectado: mareos o pérdidas de conocimiento en el cerebro, alteración de parámetros analíticos en los riñones, dolor al comer en las arterias digestivas o claudicación en las piernas.
La función del cirujano vascular es saber detectar tanto las isquemias agudas como crónicas y aplicar el tratamiento correcto en cada momento, en las isquemias agudas debe ser de forma urgente y las crónicas permiten un compás de espera, realizar un estudio detallado y planificar de la actuación.
Eduardo Ortiz Monzón
Angiología y Cirugía Vascular Hospital Universitario Doctor Peset de Valencia
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