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En concreto, según apunta el fallo, "no se ha acreditado por la parte actora que haya detentado la posesión pública, pacífica y no interrumpida de la cueva y el terreno que la rodea en concepto de dueño", por lo que se ha desestimado el recurso en el que el eremita reclamaba la propiedad.
La cueva en la que habitó Forner durante más de 30 años pertenece a la parroquia de San Pascual Bailón, correspondiente al Arzobispado de Valencia, que hace más de diez años le ofreció la posibilidad de darle una casa para vivir.
El eremita, conocido por los vecinos de Viver como Paco Gusana, rechazó el trato recurrió a la vía judicial contra la Iglesial. "La cueva es mía porque mi familia siempre ha vivido aquí", alegó Gusana ante el esta situación.
En 2006, el juez dictaminó que la propiedad pertenecía a la iglesia Valenciana y el eremita fue desahuciado. Ahora, la Audiencia de Castellón lo ha confirmado.
Las puertas de acceso al terreno perimetral de la cueva fueron cerradas con sendos candados por el Juzgado.







