Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

C. Valenciana

Tema del día

La romería supera las previsiones con una participación de más de 250.000 fieles y una masiva presencia de extranjeros

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
La caminata a la Santa Faz se ha convertido en la fiesta de la primavera de Alicante. La tradicional Peregrina que los alicantinos realizan en agradecimiento al Santo Lienzo por el fin de la sequía del siglo XV es hoy un reflejo de la multiculturalidad de la sociedad alicantina. Con los fieles que recogen la caña de romero antes de las ocho de la mañana en San Nicolás o quienes optan por hacerlo en el Ayuntamiento hay también miles de personas, fundamentalmente jóvenes que tiene la excusa perfecta para disfrutar de una fiesta en el campo.

La Peregrina junta de este modo al romero del rosario con la familia que, vestida con atuendos deportivos, camina hacia el caserío alicantino para cumplir con la tradición y la Santa Faz. Pero junto a ellas marcharon también decenas y decenas de pandillas juveniles, algunas casi, casi infantiles que querían pasar un día divertido.

Pero además, en la caminata de ayer se notó la presencia de muchos fieles de otras ciudades y regiones que querían vivir, palpar, caminar los siete kilómetros que separan San Nicolás del monasterio de la Santa Faz. Una colonia de pamplonicas que todos los años realiza la javierada cumplieron ayer con la tradición de La Peregrina. Como había muchos alicantinos oriundos de Sudamérica, que vivieron entusiasmados la romería. El día de la Santa Faz se ha convertido en un fenómeno universal. A Alicante llegan de todas las partes del mundo. Hubo récord de participación: 250.000 personas, según la Policía Local.

Pero el colorido que da el mestizaje de culturas y gentes no borra ni mucho menos la romería tradicional. Como es ya una tradición en los últimos años, en la plaza de la Santísima Faz se produjo un encuentro entre la comitiva y la imagen de la Santa Mujer Verónica, que fue trasladada desde la vecina Basílica de Santa María. Este año, además, hay elecciones por lo que se produjo el típico desembarco de políticos y candidatos a los comicios europeos. Muy al contrario que el año pasado. Este año destacó la presencia del ex ministro de Juan Fernando López Aguilar

La imagen de la Santa Faz abría la comitiva y detrás marchaba la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, en su primera Peregrina como primera edil, con el presidente del Consell, Francisco Camps, y el la Diputación, José Joaquín Ripoll, acompañados del también tradicional enjambre de altos cargos autonómicos, provinciales y locales.

Por delante marchaba la oposición con López Aguilar como figura, el secretario general del PSPV, Jorge Alarte, los ediles socialistas y el delegado y la subdelegada del Gobierno, Antoni Bernabé y Encarna Llinares. Uno de las novedades incorporadas en los últimos años es que la participación se reparte a lo largo de todo el día. Están los que madrugan y mucho antes de que salga la comitiva oficial ya están incluso de vuelta. Pero es que además, a lo largo de todo el día, hasta bien entrada la tarde son centenares los alicantinos que realizan la Peregrina a su aire.

Este año la novedad era la travesía de la romería por dos de los túneles inaugurados hace unos meses. El de los Jesuitas y el que evita el cruce con Juan XXIII. De este modo se permitió el paso hacia la Albufereta y se evitó el estrechamiento del único tramo que falta por concluir el de la Peugeot y la gasolinera de Sandoval.

La romería a la Santa Faz se inició en el siglo XV con una peregrinación de los agricultores. Era una rogativa para pedir agua y por eso siempre había una pequeña feria de artículos del campo, de la que apenas quedan unas referencias, algunas azadas y mucha cerámica.

Los tenderetes que se montan en el caserío ofrecen de todo: los tradicionales botijillos y las campanas de cerámica a paelleras y cacerolas de cobre, incluso ropa. Después de la misa, la tradiciónobliga al almorsaret ali cantino, en el que no debe faltar los salados, las habas de la huerta y la coca amb tonyina.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS