Levante

A última hora de la tarde de ayer, los administradores judiciales reconocían que se había avanzado bastante desde que Jesús Serna confirmó -a través de su abogado- que estaba dispuesto a desprenderse de ese 74,71 % de la sociedad pero, del mismo modo, no tenían constancia fehaciente de la propuesta definitiva. Y es que, hasta el último momento se va a tener que luchar para encontrar una salida lo menos dañina posible a un adiós anticipado el lunes por LAS PROVINCIAS.
Sobre Jesús Serna pesa la amenaza de la autoridad concursal de acudir al juzgado, aunque existe la esperanza de que todo se resuelva "de manera pacífica". Esa es al menos la intención que han manifestado las partes implicadas, incluyendo en esta buena disposición -al menos así se asegura- tanto a Julio Romero como a Pedro Villarroel, que nunca han dejado de ser actores de primer orden por unas cosas u otras.
Y mientras este trascendental asunto sigue sin quedar definido de manera contundente, el calendario de trabajo de los auditores va quemando etapas con éxito. De un plumazo, en la jornada de ayer, dos temas quedaron resueltos. Primero se solventó la continuidad de Luis García y apenas un par de horas después se cerraba el acuerdo con el ex consejero Quico Catalán. Prácticamente tanto de un asunto como de otro la sorpresa hubiera sido no haberse resuelto con éxito, puesto que tanto el entrenador como el que será nuevo director general de la entidad habían manifestado su magnífica predisposición.
Con Luis García se formalizó un nuevo contrato. Él firmó en verano pasado uno en el que se incluía una cláusula de renovación automática por un año más (2009-2010) si el equipo se mantenía pero existía la opción de marcharse siempre y cuando satisficiera un pago casi simbólico, estipulado en torno a un 10 % de su ficha. Ahora, esa puerta se ha cerrado pero se han incluido algunos matices importantes. Para empezar, Luis García se compromete hasta junio de 2011, mejora su salario y su cláusula de rescisión se fija en 500.000 euros, más o menos lo que percibirá en esta nueva etapa.
Luis García no ocultaba ayer su felicidad aunque hoy ofrecerá una rueda de prensa conjunta con el hombre que apostó por él, Manolo Salvador, secretario técnico, y que nunca dudó de la fidelidad del técnico: "Estaba convencido de que se iba a quedar".
El que tampoco quiso hablar ayer, y por respeto a Emilio Carballo -con quien todavía no se ha llegado a un acuerdo para la rescisión- fue Quico Catalán. El que fuera directivo granota aterriza ahora en la entidad como profesional con un talante que agrada y complace a todos los frentes levantinistas, incluido también al Ayuntamiento. Con Catalán estuvieron reunidos Mariano Durán y Vicente Andreu, después de que estos se vieran las caras con el técnico, con su agente y con Salvador. Catalán asumirá plenos poderes, bajo las directrices de los auditores, y cumplirá con la gestión diaria de la entidad.







