Cultura
Y lo excepcional es la figura del toro -de las mismas características técnicas que uno pintado en El Coloso- que embiste la mesa sobre la que el pintor retrató a Martincho, apodo con el que se conocía en la época al torero Francisco Antonio Bassón Martínez. Este matador fue famoso en el siglo XVIII por su valor y fantasía a la hora de citar al toro, algo que llegaba a hacer subido a una mesa, con los pies atados por unos grilletes, para luego saltar sobre la res. Toreó en varias ocasiones en Zaragoza, por lo que Goya pudo conocerlo allí, y también su mejor discípulo, Asensio Juliá. Sabida es la afición de ambos pintores por la tauromaquia. De hecho, Goya realizó muchos grabados sobre este tema, y entre ellos varios de Martincho (en uno de ellos, Tauromaquia n. º 19 se inspira la obra de Juliá).
Pero hay otro detalle crucial en Martincho desde la mesa: su forma de reflejar al público del fondo. Su técnica denota un grado de abstracción peculiar en la época, algo que eleva en varios grados el interés de la pieza.
Pese a que han transcurrido varios meses desde la adquisición del lienzo, de 51 x 39 centímetros que ha costado a las arcas públicas 10.000 euros, la Generalitat todavía no ha decidido qué hacer con él. Su estado de conservación es bueno, por lo que fuentes oficiales descartan que sea necesaria una restauración de la pintura. Pero los valencianos no podrán contemplarlo de cerca, al menos de momento.
Comparte espacio con dos piezas
La obra de Juliá comparte espacio en el Museo de Bellas Artes San Pío V con otros dos cuadros del mismo autor propiedad de la Generalitat -El naúfrago y El ajusticiado- pero, a diferencia de estos, Martincho no está expuesto al público.
Aunque fuentes de la Conselleria de Cultura no descartaron que la obra pueda exhibirse tras su próxima presentación oficial -todavía sin fecha anunciada-, la única cita señalada en el calendario es la de 2010, cuando Cultura realizará una exposición monográfica sobre la figura de Asensio Juliá coincidiendo con el 250 aniversario del nacimiento del artista valenciano.
Martincho no es el único cuadro pretendido por Cultura. También sopesó adquirir por 6.000 euros otro lienzo de Juliá -Suerte de banderillas-, pero declinó la oferta por la deficiente ejecución técnica del óleo. El departamento que dirige Trini Miró no descarta, no obstante, comprar otros lienzos firmados por el valenciano, siempre que sean "interesantes" para la exposición que se está organizando.
Esta pieza también forma parte de una colección privada y bebe la influencia precisamente de un Goya que en la actualidad puede contemplarse en el Museo de Oviedo.










