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RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 23 agosto 2014

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insuficiencia renal

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Riñones que no funcionan
Un paciente sometiéndose a una sesión de diálisis.
La insuficiencia renal es una alteración de la función de los riñones en la cual éstos son incapaces de excretar las sustancias tóxicas del organismo de forma adecuada. Puede ser aguda o crónica.



INSUFICIENCIA RENAL AGUDA

La insuficiencia renal es aguda cuando la disminución de la capacidad de los riñones para eliminar las sustancias tóxicas de la sangre es rápida.

En cuanto a los síntomas podemos apuntar que antes de la insuficiencia renal puede aparecer fiebre elevada, shock, insuficiencia cardíaca e insuficiencia hepática, situaciones que pueden ser más graves que los síntomas provocados por la insuficiencia renal.

La hidronefrosis puede producir insuficiencia renal aguda por obstrucción del flujo de orina. El reflujo de la orina del interior de los riñones hace que la zona de recolección se dilate, produciendo un dolor variable de leve a muy agudo, generalmente en el costado. Alrededor del 10 por ciento de personas presentan sangre en la orina.

Diagnóstico

La insuficiencia renal aguda se sospecha cuando disminuye el volumen de producción de orina. Un aumento progresivo de la creatinina indica insuficiencia renal aguda.

Durante el examen clínico, el médico explora los riñones para determinar si están agrandados o si duelen al tacto. Cuando se detecta la vejiga aumentada de tamaño, el médico introduce un catéter en la misma para averiguar si está demasiado llena. Ante sospecha de obstrucción, se examina el recto y/o la vagina, para determinar si hay alguna masa que obstruye.

Los análisis pueden indicar la causa de la insuficiencia renal y su gravedad. Primero, se examina la orina a fondo. Si la causa de la insuficiencia renal es un inadecuado aporte sanguíneo o una obstrucción urinaria, generalmente la orina es normal. Pero cuando se trata de un problema interno de los riñones, puede contener sangre, también grandes cantidades de proteínas o de tipos de proteínas que normalmente no están presentes.

Los análisis de sangre detectan valores anormalmente elevados de urea y creatinina y desequilibrios metabólicos, como acidez anormal (acidosis), una concentración elevada de potasio (hiperpotasemia) y una baja concentración de sodio (hiponatremia).

Los estudios de imagen son útiles: la ecografía, la tomografía axial computada (TAC) y la resonancia magnética nuclear (RMN). Si estos estudios no revelan la causa puede ser precisa una biopsia.

Tratamiento

El índice de supervivencia oscila desde un 50 por ciento, para los que sufren insuficiencia de varios órganos, hasta cerca del 90 por ciento, para aquellos con disminución del flujo de sangre a los riñones causada por la pérdida de líquidos corporales, producida por una hemorragia, vómitos o diarrea.

Con frecuencia, lo único que se requiere para que los riñones puedan curar por sí mismos es un tratamiento simple pero meticuloso. El consumo de agua se limita a reemplazar el volumen perdido por el organismo. Además de alimentos con glucosa o con hidratos de carbono altamente concentrados, para mantener los valores apropiados de proteínas se administran por vía oral o endovenosa ciertos aminoácidos. Se debe limitar estrictamente el consumo de todas las sustancias que se eliminan a través de los riñones.

Si la insuficiencia renal llega a ser severa, la diálisis es imprescindible.



INSUFICIENCIA RENAL CRÓNICA

La insuficiencia renal crónica es una progresiva disminución de la función renal que lleva a la acumulación de productos metabólicos de desecho en la sangre.

Síntomas

Los síntomas se desarrollan lentamente. Al inicio, la alteración del riñón sólo se detecta con análisis de laboratorio. La insuficiencia renal ligera y moderada presenta síntomas leves a pesar del aumento de la urea en la sangre. En esta fase, puede necesitarse orinar varias veces durante la noche. Como resultado, el volumen de orina al cabo del día es mayor. En las personas que padecen insuficiencia renal a menudo aparece hipertensión arterial.

A medida que la insuficiencia renal evoluciona y se acumulan sustancias tóxicas en la sangre, el sujeto se siente pesado, se cansa fácilmente y disminuye su agilidad mental. Conforme aumenta la formación de sustancias tóxicas, se producen síntomas nerviosos y musculares, como espasmos musculares, debilidad muscular y calambres. También una sensación de hormigueo en las extremidades y pérdida de sensibilidad en ciertas partes.

Pueden aparecer convulsiones como resultado de la hipertensión arterial o de las alteraciones en la composición química de la sangre que provocan mal funcionamiento cerebral. La acumulación de sustancias tóxicas afecta también al aparato digestivo, provocando pérdida del apetito, náuseas, vómitos, inflamación de la mucosa bucal y un sabor desagradable en la boca.

Diagnóstico

La insuficiencia renal crónica se diagnostica mediante un análisis de sangre. La sangre se caracteriza por volverse moderadamente ácida. La urea y la creatinina, que normalmente son filtradas por los riñones, se acumulan en la sangre. La concentración de calcio disminuye y aumenta la de fosfato.

Pronóstico y tratamiento

Por lo común, la insuficiencia renal crónica tiende a agravarse independientemente del tratamiento, y si no se trata es mortal.

Deben corregirse lo antes posible los desequilibrios de sodio, agua y el acido-básico, la eliminación de las sustancias tóxicas de los riñones, el tratamiento de la insuficiencia cardíaca, la hipertensión arterial, las infecciones, las concentraciones elevadas de potasio o de calcio en la sangre (hipercalcemia) y cualquier obstrucción del flujo de orina.

Un ajuste minucioso de la dieta ayuda a controlar la acidosis y el aumento de las concentraciones de potasio y fosfato en la sangre, conviene suplementar con vitaminas del grupo B y vitamina C en la diáisis.

La concentración elevada de triglicéridos en la sangre, aumenta los riesgos de accidentes vasculares cerebrales y ataques cardíacos. Los fármacos que reducen los valores de los triglicéridos pueden disminuir estas complicaciones.

La formación de los huesos se puede ver afectada si existe una concentración baja de calcitriol, poco consumo y absorción de calcio y concentraciones elevadas de fosfato y hormona paratiroidea en sangre. La concentración de fosfatos en sangre se controla con la restricción del consumo de alimentos ricos en fósforo, como los productos lácteos, el hígado, las legumbres, las nueces y la mayoría de las bebidas no alcohólicas.

La anemia es causada por la incapacidad de los riñones de producir cantidades suficientes de la hormona eritropoyetina.

Carlos Gener Galbis



Referencias:

Manual Merck de información médica para el hogar, cap. 23, en: http://www.msd.es/publicaciones/mmerck_hogar/seccion_11/seccion_11_123.html

También:

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000501.htm

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000471.htm
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