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Valencia

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El terrario del antiguo zoológico de Viveros se transformará en una sala de lectura municipal gracias a la inversión estatal
17.04.09 -

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Libros en la casa de reptiles
Aspecto desolador de parte de las instalaciones del antiguo zoológico de Viveros.
Mesas, sillas y estanterías repletas de libros ocuparán dentro de unos meses el espacio que ocupaban los terrarios del antiguo zoológico de Viveros. El espacio de reptiles, ofidios y otros animales de pequeño tamaño que requerían unas condiciones especiales de mantenimiento será sustituido por una moderna agencia de lectura.

Será el primer paso para la transformación de un lugar ahora abandonado, presidido por los árboles caídos, montones de hojas secas y los recintos de los animales repletos de polvo. El acceso de la pequeña biblioteca estará en la parte que recae a la calle Pintor Genaro Lahuerta, en uno de los laterales del jardín y donde se situaba la entrada de personal del zoológico.

El edificio actual se mantendrá en su volumen, debido a que el encargo habla de obras de rehabilitación y adecuación. La inversión alcanzará los 329.459 euros y las empresas adjudicatarias en el concurso fueron Instalaciones Eléctricas Europa S.L. e Iniciativas para la Construcción y Obra Civil S.L. con un plazo de ejecución máximo de cinco meses.

Del resto del proyecto no se sabe nada. El director del zoo hasta su clausura hace cerca de dos años, el profesor Ignacio Docavo, reiteró ayer que confía en donar su biblioteca y fondos de investigación a los futuros centros de exposiciones que habrá en Viveros.

El Ayuntamiento maneja desde hace años un proyecto que consiste en transformar el espacio del zoo en la sede de varias colecciones, ahora guardadas en una alquería del paseo de la Pechina. Docavo confirmó que técnicos municipales han elaborado un primer esbozo, aunque sigue guardado en un cajón a la espera de lograr presupuesto.

Mientras, el zoo acumula suciedad sin que se haga ningún mantenimiento. Como publicó ayer LAS PROVINCIAS, el aspecto es desolador con las piscinas de los hipopótamos convertidas en ciénagas y todo tipo de mobiliario tirado en el suelo, a la espera de ser trasladado a un vertedero.

Del zoo de Viveros que permaneció durante tres décadas como el único de la ciudad apenas quedará nada. Cuatro mil metros cuadrados pasarán a formar parte del jardín como una zona verde más, mientras que mil metros cuadrados se añadirán a la calle Pintor Genaro Lahuerta para ensanchar la calzada. Por último, otros mil metros cuadrados servirán para los citados museos.

Docavo estimó que una primera fase podría ser la recuperación de una alquería, al menos la planta baja. Hasta el cierre del zoo servía como clínica veterinaria, mientras que la primera planta todavía acoge las oficinas de administración.

En todo caso, el diseño tendrá que afinar mucho para lograr integrar los pequeños edificios en el jardín histórico, protegido por su alto valor patrimonial y considerado como una de las zonas verdes más simbólicas de la ciudad.

En el recuerdo de muchos está el fallido proyecto de construir un edificio de nueva planta a espaldas del Museo de Bellas Artes para una colección de piedras preciosas. La oposición fue tal que finalmente se desestimó, a pesar de que la parcela sólo servía (y sirve todavía) para guardar aperos y material de mantenimiento del parque.

pmoreno@lasprovincias.es
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