Comunidad Valenciana

El objetivo de la representación, que se hizo dos veces (una junto al mar y otra al lado del paseo de Neptuno), era rechazar la rebaja de derechos fundamentales en la que, en su opinión, incurren las reformas del Gobierno de las leyes de Extranjería y Asilo y del Código Penal.
Seis voluntarios de esta organización, caracterizados con máscaras y monos blancos, simularon el desembarco de una patera en la costa valenciana. Desfallecidos y helados, simulando síntomas de hipotermia, caían en la arena. Allí, otras dos personas los socorrían con mantas, hasta que hacían entrada un político y su ayudante.
Casi la mismo tiempo, un joven africano, completamente ajeno a la reivindicación de sus derechos, pasaba por allí e intentaba vender gafas de sol.
La actuación continuaba con el personaje del gobernante leyendo algunos artículos de la ley de Extranjería y los inmigrantes iban esposándose. La representación terminaba con un manifiesto y música de Imagine , de John Lennon.
Teresa Díaz, responsable del área jurídica de Amnistía Internacional (AI), reclamó tras leer el documento de protesta "que no se amplíe de 40 a 60 días el plazo de retención" de un extranjero sin papeles mientras se tramita su expulsión.
Postales a Zapatero
AI reivindica que no haya "recortes" en otro derecho fundamental: el derecho a la familia. El proyecto que supondrá una nueva modificación de la ley, explicó Díaz, "no permite la agrupación familiar de ascendentes hasta obtener el permiso permanente"; es decir, el inmigrante no podrá traer a España a sus padres con su primer permiso de residencia tras un año de estancia.
Según la reforma que se baraja, el extranjero deberá haber logrado el permiso permanente, unos papeles que no se obtienen hasta los cinco años de residencia legal y tras superar los escollos de tres renovaciones.
Además de la performance, para la que Amnistía Internacional obtuvo autorización de la Dirección de Costas del Gobierno central, la ONG montó un punto de información junto al antiguo balneario de Las Arenas. En este puesto, se recopilaban firmas de adhesión a sus reivindicaciones y se repartían postales con las señas del presidente Zapatero para instarle a que las reformas legales "garanticen los derechos humanos" y pedirle que el Gobierno "adopte las medidas necesarias contra la discriminación, el racismo y la xenofobia".
A unos metros del stand, una pareja de latinoamericanos, lejos de imaginar como John Lennon a "toda la gente compartiendo el mundo", ofrecía artículos en una manta para ganarse la vida. Más allá, otros inmigrantes y también españoles, buscaban propinas como aparcacoches.
Desde AI argumentaron que la recesión económica "no debe alentar" conductas de marginación y odio racial o por motivos de raza o nacionalidad. Además, exigieron "que no se apliquen criterios racionales en las detenciones en la calle, sino de criminalidad o de peligro para la seguridad ciudadana".







