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el cirujano vascular

04.04.09 -

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Cirugía de la carótida
La cirugía endovascular es el tratamiento menos agresivo.
El accidente vascular cerebral (AVC) es la terminología correcta para denominar la falta de circulación aguda del cerebro. Se suele producir por dos causas fundamentalmente, en determinadas ocasiones se trata de una embolia procedente del corazón, o sea un trombo desprendido que ocluye una de las arterias cerebrales. Pero en la mayoría de las ocasiones la causa hay que buscarla en el engrosamiento progresivo de las arterias carótidas, provocado por una placa de ateroesclerosis. Dicha placa de ateroma puede ocluir la circulación o hacer que se desprendan pequeños trombos de la misma que ocluyen la circulación de forma parcial, pero suficiente para que se produzcan manifestaciones neurológicas.

El paciente portador de una placa de ateroma generalmente no siente nada, hasta que ocurre el evento, y cuando esto sucede se puede manifestar de diversas maneras: un pequeño mareo, una perdida de conciencia transitoria, perdida o dificultad para hablar, alteraciones de la visión y en las formas mas severas, parálisis de medio cuerpo, coma o incluso la muerte.

Esta enfermedad, en su fase más benigna, puede pasar desapercibida y el paciente puede seguir con su vida normal, hasta que se presenta un evento importante ante el cual sólo queda tratar las consecuencias siempre desagradables: alteraciones de la visión, afasia, incapacidad de razonar, hemiplejia, coma, etcétera. Todos hemos visto a enfermos con algunas de estas manifestaciones, problemas para andar, hablar o razonar y nos imaginamos lo que deben sentir. Si son jóvenes, porque se les ha truncado la vida en lo mejor de la misma y, si son mayores, porque les añade unas incapacidades asociadas a las propias de la edad, y pensamos que se hubiera podido evitar con un diagnostico precoz y un tratamiento médico o quirúrgico apropiado.

Por eso los especialistas insistimos tanto en que el mejor tratamiento es la prevención. La misma está basada en evitar los llamados factores de riesgo cardiovascular ya conocidos de sobra: tabaco, diabetes, hipertensión, obesidad, sedentarismo, colesterol elevado, etcétera. Hay que intentar sobremanera desterrarlos o disminuirlos de forma tajante, mediante la fuerza de voluntad y la medicación apropiada. Cualquier persona que sepa lo desastrosa que puede llegar a ser su vida si sufre un AVC severo haría lo posible por poner de su parte para mejorar su calidad de vida evitando los factores de riesgo mencionados.

Diagnóstico y tratamiento

Para llegar al diagnostico de estenosis de la arteria carótida, ya sea esta con síntomas o sin ellos, existe una serie de pruebas algunas de ellas muy sencillas. Se debe empezar por un historial clínico y una exploración física de la zona del cuello, para detectar soplos o fremitos que indiquen la presencia de estenosis. El estudio complementario mas apropiado en una primera fase es el eco-doppler color, que realizado por manos expertas tiene una fiabilidad altísima. Si el mismo es positivo y se quiere ver la estenosis, se debe recurrir a una prueba de diagnostico por la imagen: angio-resonancia magnética, angio-tac o arteriografía.

Una vez establecido el diagnostico, es preciso establecer un tratamiento. En las estenosis poco importantes o inferiores al 50% se debe empezar por un tratamiento médico, consistente en suprimir los factores de riesgo y tomar una medicación antiplaquetaria. Pero, si la estenosis es importante, esto es superior al 70% se debe considerar la posibilidad de realizar un tratamiento quirúrgico, ya sea este mediante cirugía abierta, en la cual se abre la arteria se limpia de la placa de ateroma y se cierra mediante un parche para evitar estenosis, o con cirugía endovascular, la cual se practica a través de un cateterismo por la femoral y colocando un catéter con un globo en la carótida se ensancha la misma y luego se coloca un stent para evitar que se vuelva a estenosar.

Los cirujanos vasculares saben de las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos y sabrán aplicar con criterio el más apropiado. En principio, es más segura la cirugía abierta, pero es verdad que es mas agresiva; la cirugía endovascular o stent de carótida, es menos agresiva y ha tenido una amplia aceptación en los últimos años, pero recientemente se considera que deben realizarse estudios más completos para acabar de establecer su superioridad con respecto a la endarterectomía de carótida.

Eduardo Ortiz Monzón

Angiología y Cirugía Vascular Hospital Universitario

Doctor Peset de Valencia
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