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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sucesos

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El hombre ingresa en prisión provisional después de confesar el homicidio ante la jueza

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Domingo V., ayer, acompañado por varios policías en los juzgados de Castellón.
Domingo V. y Fabiola D., la última víctima de la violencia machista en España, reanudaron su convivencia justo cuando él salió de la cárcel tras cumplir una condena de dos años y medio por maltratarla y amenazarla. Casi ocho meses después de su puesta en libertad, esta decisión ha resultado fatal y ha acabado con la muerte de esta mujer colombiana de 44 años.

El acusado del homicidio ocurrido en la madrugada del domingo en Castellón confesó ayer ante la jueza ser el autor del crimen, por lo que ésta decretó su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza y abrió una causa por un delito de homicidio y otro delito de quebrantamiento de condena por el que ha quedado imputado el acusado, tal y como ayer informaron desde el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la Comunitat.

El presunto homicida fue condenado el 25 de septiembre de 2006, por sentencia de conformidad, a penas que suman 18 meses de prisión por los delitos de maltrato, amenazas y quebrantamiento de medida cautelar que afectaban a la misma víctima. De hecho, sobre Domingo V. pesa un "largo historial" en violencia machista "tanto aquí como en Ciudad Real (provincia en la que nació el acusado) y tanto sobre esta víctima como con anteriores parejas", explicó el subdelegado del Gobierno en Castellón , Antonio Lorenzo. Además, tal y como informó el Tribunal Superior de Justicia, el acusado ingresó entonces en prisión porque ya tenía antecedentes y no se le suspendió la pena.

A pesar de todo ello, cuando el acusado salió de la cárcel el pasado 27 de julio de 2008, ambos decidieron reanudar su convivencia aunque sobre Domingo recaía todavía una prohibición de acercarse a ella a menos de 200 metros y de comunicarse por cualquier medio durante un periodo de cuatro años.

Compañeras de Fabiola, que trabajaba desde hace cinco años como limpiadora en el colegio Estepar, expresaron ayer su repulsa y dolor ante el crimen. "A pesar de que ella nunca comentó nada, sí sabíamos que le había denunciado previamente y que él estuvo en la cárcel", comentó Charo Rodríguez, compañera de la fallecida, que agregó que "cuando él salió de prisión, le dijo que iba a cambiar, que dejaría el alcohol y que iba a apuntarse a una asociación y, aunque le advertimos de que no volviera con él, no nos hizo caso y ahora está muerta porque, por más que quieran creerlo, ellos nunca cambian".

A pesar de que todo su entorno le aconsejaba que rompiera la relación, ella no sólo no hizo caso y retomó la relación y la convivencia, sino que además dejó de acogerse a los programas de seguimiento de mujeres maltratadas y rechazó cualquier medida de protección cuando él salió de la cárcel. Vecinos de la mujer aseguraron ayer que pensaba que la pena de prisión le había "servido el castigo" y que "había entrado en una etapa nueva".


De copas tras el crimen
Domingo no cambió y en este escenario de celos y desconfianza se produjo el crimen. A altas horas de la madrugada del domingo Fabiola D. falleció por asfixia a manos presuntamente de su marido, que ayer confesó ser el autor de su muerte.

Después de matarla, el presunto homicida se fue a tomar su copa de anís al bar de siempre y a brindar con algunos amigos. Minutos después, los gritos del hijo al descubrir el cadáver al llegar a casa irrumpieron en la calle y Domingo huyó a pie. Antes de ello ya se había hecho con la recaudación del bar que regentaba junto a la casa en la que ambos vivían en la calle Juan Ramón Jiménez de la capital de La Plana.

La policía recibió el aviso de este suceso a las 14.02 horas del domingo y comenzó a buscarle al tener la sospecha de que era él el responsable de la muerte de Fabiola.

Domingo no había ido demasiado lejos, ni tampoco intentó escapar. Fue una vecina que le conocía y quien se había enterado del crimen quien llamó a la policía sobre las seis y media de la tarde del domingo. El presunto homicida se encontraba tranquilamente tomando unas copas en un bar de la calle Herrero. Cuando llegó la policía para arrestarle, el parricida no opuso resistencia.
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