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RSS | ed. impresa | Regístrate | 10 febrero 2010

Valencia

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La defunción del Teatro Princesa no es sino una más de las muchas que se dan en el casco histórico

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Hace apenas tres semanas el histórico Teatro Princesa era pasto de las llamas. Un edificio carente de valor patrimonial, pero muy rico en historia y recuerdos teatrales. Un incendio convertía en cenizas este teatro, el de mayor capacidad de España con 1.900 butacas, según aseguraban los dueños. En los próximos días deberán derribarlo para cumplir con las órdenes municipales. Muchas voces han salido al paso del abandono en el que se encontraba este edificio de propiedad privada y cerrado a cal y canto tantos años. Pero éste es sólo uno entre muchos. El olvido se aloja en el centro histórico de Valencia.

"Nosotros ya lo habíamos denunciado en infinidad de ocasiones. Sabíamos que ocurriría algún día y si no hacemos algo el resto de edificios del Carmen también acabarán igual", señalaba ayer el presidente de la asociación de vecinos del Carmen, Miguel Wiergo.

Vecinos, historiadores y amantes del patrimonio han dado la voz de alarma ante la última pérdida patrimonial y exigen que la Administración actúe de inmediato antes de que palacetes y edificios señoriales desaparezcan.

El centro histórico de Valencia es el más grande de Europa y cuenta con singulares edificios, aunque la mayoría a la espera de una urgente rehabilitación. Este es el caso del palacete ubicado en la calle Pintor Fillol. En una estrecha y céntrica calle del Carmen todo aquel que pasa sólo observa un andamio y sin embargo, queda desapercibido esta inmueble señorial del siglo XVIII vinculado a la familia Solaz y que se encuentra en coma patrimonial. En los últimos años ha habido intentos de restaurarlo, pero ningún ha prosperado. El paso de los años ha convertido al palacete en un edificio ruinoso y poco queda de la singular balconada por la que se caracterizaba. Su fachada semiderruida desluce la historia arraigada en sus cimientos.

Este sinuosa calle también cuenta con varias viviendas de época similar que agonizan en silencio a la espera de una actuación. "Tenemos una de las joyas Europeas menos cuidadas y más olvidadas. En ningún lugar de Europa han dejado morir la huella de su ciudad y aquí sí parece que no les importa", explicaba ayer Josep Montesinos, portavoz de la asociación de afectados por el plan de la muralla.

En la plaza Santa Cruz también se encuentra un modesto pero digno palacete de principios del siglo XIX a la espera de una rehabilitación integral ante el peligro de sufrir un derrumbe. Es un edificio señorial cuya fachada cumple con criterios academicistas propios de su época, con una severa simetría una jerarquía en las plantas. El portón de acceso es de piedra. Un edificio valorado y contemplado en el catálogo de edificios singulares de la guía de arquitectura del Colegio de Arquitectos. "El IVVSA no ha hecho nada en el centro. Lo dejaron a medias y ahora se han centrado en Ruzafa y mientras los vecinos prefieren abandonar el centro y marcharse a otros barrios porque están rodeados de derribos y no hay apenas servicios", afirmaba el portavoz vecinal.


Calle Caballeros
Otro de los puntos débiles en el centro es la calle Caballeros. Su inicio desde la plaza de la Virgen es sinónimo de poder y de puesta en alza del conjunto patrimonial por la presencia del palacio de la Generalitat, un edificio de estilo gótico tardío que fue construido en 1421 como sede del organismo encargado de representar al reino de Valencia.

Los ejemplos patrimoniales continúan en el número 8 con esquina de la calle de los Borja con la presencia de un edificio residencial construido a finales del siglo XIX sobre un solar en esquina.

Estos edificios están en buen estado al igual que un conjunto de tres edificaciones residenciales situado en el tramo central de la calle Caballeros, hacia los números 14,16 y 18 en esquina. Tienen tres viviendas por entresuelo, dos pisos altos y desván. Sin embargo, al final del recorrido de la calle Caballeros hay varios edificios abandonados y a la espera de revivir. Este es el caso del palacete enclavado en los números 36 y 38 de Caballeros donde hasta 2005 se ubicaron los locales de ocio Hannax y Carmen Sui Géneris.

El antiguo palacete, cuya estructura original data del siglo XIV y que alberga parte de la muralla islámica del siglo XI está cerrado a cal y canto y sin uso. Fragmentos de los arco que formaban la muralla y escalinatas de piedra se mantiene en pie pero sin ningún actuación a la vista. La propietaria, la familia Lladró, pretendía abrir el edificio con varias usos. En la planta baja se ubicarían locales comerciales y un restaurante y espacios como algún taller de diseñadores de moda valenciana. La idea, sin embargo, está todavía en el aire y permanece guardada en un cajón. Los vecinos que pasan por el lugar recuerdan lo que fue un local de copas y ahora está cerrado.

"En la plaza del Árbol ocurre lo mismo. Hay edificios muy dignos que están olvidados y no podemos dejar que la Administración no haga nada", explicaba el portavoz de los afectados por la muralla islámica.

Las entidades del centro histórico insisten en que la falta de políticas de conservación acabarán generando daños irreparables. "En cuanto llueve hay restos de cornisas que se desploman", insistía los vecinos.

La falta de inversión estrangula al centro histórico y las viviendas se mantiene en pie, apuntaladas y con mallas protectoras para evitar la caída de cascotes. "El centro acabará destruido y perderemos 2.000 años de historia, nuestras raíces", concluyeron los vecinos.

cfernandez@lasprovincias.es
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