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Sucesos

Sucesos

La víctima se golpeó en la cabeza tras caer por una ventana del primer piso
22.03.09 -

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Un turista británico ebrio falleció el pasado jueves al precipitarse desde el primer piso de la habitación de hotel en la que se hospedaba en Guardamar del Segura. La muerte se produjo después de que la Guardia Civil entrara en el dormitorio para pedirle a él y a su compañero que dejaran de hacer ruido, según informaron a Europa Press fuentes cercanas al caso.

Los hechos se registraron alrededor de las cinco de la madrugada, cuando trabajadores del establecimiento hotelero solicitaron a los dos ocupantes de una de las habitaciones, ambos de nacionalidad británica en avanzado estado de embriaguez, que dejaran de hacer ruido, ya que estaban molestando al resto de huéspedes. Ante la negativa de los dos turistas, los encargados del local avisaron a la Guardia Civil.

Varios agentes de la Benemérita se personaron en la habitación para intentar calmarles. Sin embargo, en ese momento, uno de ellos se precipitó por una ventana y sufrió un golpe craneal que le causó la muerte prácticamente en el acto, tal y como explicaron las mencionadas fuentes próximas a la investigación. La Guardia Civil ya ha remitido las diligencias sobre lo ocurrido al juzgado de guardia.

El exceso en la ingesta de alcohol ha sido la causa de fallecimientos en otras ocasiones. Así ocurrió hace años en Algemesí, donde un hombre ebrio murió arrollado al caer bajo un tren.

El accidente se produjo cuando la víctima, que viajaba en un vagón de un tren de cercanías que se dirigía desde Valencia a Algemesí, fue invitado por el revisor a bajar del transporte al comprobar que éste no llevaba billete.

El hombre, con claros síntomas de embriaguez, comenzó a darle patadas al tren, con tan mala fortuna que cayó bajo las ruedas y fue aplastado. Falleció de manera casi instantánea.

Las caídas accidentales, no siempre relacionadas con el consumo de bebidas alcohólicas, también han terminado en otras tragedias. El pasado mes de diciembre, un vecino de Xàtiva, de 57 años de edad, murió en la casa donde residía, en la calle Sant Francesc, al parecer tras resbalar mientras se encontraba limpiando la escalera de la vivienda.

La propietaria del edificio descubrió el cuerpo al mediodía, cuando se disponía a acceder a la finca. Allí se encontró con la víctima en el suelo, con el cuerpo boca abajo. La mujer sintió miedo y salió corriendo en busca de ayuda.

"Me llevé tanto susto que grité, ni siquiera lo miré y salí a la calle. Allí le dije a una vecina lo que pasaba y llamamos al 112", explicó entonces la dueña de la vivienda. Tras presentarse en el edificio agentes de la Policía Nacional, estos alertaron a un médico que certificó la muerte accidental.
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