Castellón

Entre los motivos que pueden haber provocado esta importante afluencia de turistas, los cuales han esperado a formalizar sus reservas hasta el último momento, Seguí apunta la coincidencia del puente de San José tanto con la Magdalena como con las fallas. "La gente ha aprovechado por disfrutar de unas vacaciones diferentes, alejándose del ruido y las aglomeraciones".
También desde la Federación de Turismo de Castellón (Feturcas) el balance que se hace de la ocupación registrada durante el puente es positivo. "A pesar de la crisis la gente ha respondido bien y hemos tenido un puente de San José igual que el año pasado", explica Eduardo Ferreres, el presidente de la federación. Según explica, la coincidencia con las fiestas de la Magdalena y el buen tiempo ha animado a la gente a venir a Castellón. De hecho, en la capital "se ha rozado el 100%".
El perfil del turista que estos días ha optado por disfrutar de la tranquilidad del interior de Castellón son valencianos de mediana edad con o sin hijos. La mayoría de ellos ha apostado por hacer escapadas cortas, señala el responsable de Altretur, quién apunta que, "aunque hasta hace poco se obligaba a reservar un mínimo de tres noches, ahora, con la crisis, se permite pernoctar dos e incluso sólo una noche".
Otro de los factores que ha contribuido a salvar la temporada es, sin duda, el buen tiempo. El sol ha hecho acto de presencia durante las últimas jornadas y eso ha animado a los indecisos. El que puede ser considerado como el primer puente de la primavera y último del invierno ha comenzado acorde a las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que anunciaban temperaturas en ascenso y los valencianos han sabido aprovecharlas.
Con todo, el sector turístico de Castellón ha salido adelante mejor parado de lo que se pensaba. En el norte de la provincia, por ejemplo, la semana pasada las previsiones auguraban una ocupación próxima al 50%, mientras que ahora se frotan las manos con unas cifras que rondan el 80 ó 85%.
Reservas de última hora
Tal y como confiaban los empresarios del interior castellonense, "las reservas de última hora han salvado la campaña". "El turismo rural es una opción más tranquila para quienes buscan estar cerca de la naturaleza, disfrutar de una gastronomía basada en la caza y la trufa, practicar montañismo y contemplar espectaculares paisajes alejados del ruido y aglomeraciones que suponen las Fallas o la Magdalena", defendían los empresarios. Y este parece haber sido el racionamiento de los miles de valencianos que, estos días, han apostado por disfrutar del puente en el interior.
También en la costa se ha notado un incremento sustancial de la ocupación y de los visitantes. En Benicàssim, por ejemplo, las terrazas y los restaurantes muestran estos días un lleno casi total.




