Comunidad Valenciana

"¡Ya era hora de hablar con un paisano!", es la sincera expresión de Enrique, al otro lado del teléfono, al recibir la llamada de LAS PROVINCIAS y minutos después de atender a la prensa norteamericana. Un suspiro es su respuesta cuando escucha que acaban de terminar las Fallas. "Esto es muy grande", confiesa el recién estrenado padre por partida quíntuple. "Aunque ya hemos echo el cálculo y nos sale a 13.000 pañales al año, o sea que si nos mandáis alguno por correo...", bromea.
Fue el pasado miércoles, tras 29 semanas de gestación, cuando se vio culminado un "complicado embarazo". Pastor evangelista en una iglesia de Tucson (Arizona), Enrique y Lorena enseguida buscaron tener descendencia. Pero ella no se quedaba en estado. La pareja no cejó en sus empeños. De la mano del doctor Germán Quiroga, director del Centro Mexicano de Fertilidad, la joven se sometió a un tratamiento de fecundidad.
No tardó en arrojar resultado. Un año después de iniciar el procedimiento con el especialista, la joven mexicana quedó encinta. "Nos dijeron que podía ser un embarazo múltiple". En la primera visita médica ya detectaron dos embriones. Dos semanas después, la cifra aumentó a cuatro. "Le dije a Lorena en broma que ya no íbamos a volver al médico porque en cada visita se doblaba el número". Así hasta seis fetos.
Lorena perdió un embrión
El momento duro llegó cuando, a las nueve semanas de embarazo, uno de los embriones pereció. "Su corazón dejó de latir", recuerda Enrique aún con cierto deje de tristeza en su voz. Pero el propio organismo de Lorena absorbió el feto y sus cinco hermanos siguieron el camino de la vida.
Junto al matrimonio, desde febrero, ha estado acompañándoles la madre del valenciano. Enrique no deja de referirse a su familia en Valencia. Lleva dos años sin poder visitar "mi tierra", como se refiere a la Comunitat.
Al principio se desplazaba al menos una vez al año. Pero desde 2006, cuando comenzó a "trabajar duro" en la iglesia de Tucson en la que desarrolla su labor como pastor encargado de las tareas musicales de la congregación, Enrique no ha podido volver a Valencia. "Cuando los niños empiecen a ser un poco mayores, tenemos que regresar", confiesa.
Su madre se quedará junto a ellos en Tucson al menos hasta el próximo mes de agosto. "Hay mucho en lo que ayudar". Lorena, que hasta ahora le ayudaba en sus labores como pastor evangelista, se volcará ahora con sus cinco pequeños. "Como ama de casa ya va a tener bastante".
Y es que, una pregunta ronda una y otra vez por las mentes de ambos desde que conocieron la múltiple paternidad que se avecinaba. "¿Cómo nos vamos a organizar?". Pero, además del tiempo que ha pasado y que les ha permitido prepararse y concienciarse, Enrique lanza una bella al mismo tiempo que profundamente religiosa frase. "Es todo un reto, pero Dios no te envía nada para lo que no estés preparado".
Los pequeños, que pesaron entre 925 gramos y 1,135 kilogramos, siguen ganando peso en la Unidad de Cuidados Intensivos de la clínica americana. En la web www.puigmiracle.com, la pareja cuenta su bella historia con fotografías, desde que se conocieron en 2004 hasta que Anna Sophia, Alessandra, André, Abby y Josué irrumpieron en sus vidas.
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