En definitiva, se trataba de copias ilegales, por lo que la Policía Local, con la colaboración de la Guardia Civil, procedió a retirar, precintar y a poner a disposición judicial un total de 45 equipos informáticos.
Del mismo modo, los titulares de las licencias administrativas de los tres locales fueron imputados como presuntos autores de un delito contra la propiedad intelectual.
Además, los agentes también comprobaron que ninguno de los establecimientos tenía limitación en cuanto a la edad de sus clientes.
Es decir, que cualquier menor de edad podría haber accedido desde estos tres locales a páginas de contenido pornográfico o violento.







