Sucesos
El traslado a España de la arrestada, que era asistenta doméstica de la víctima, se produjo el pasado sábado, en cumplimiento de la orden solicitada por la titular del juzgado de instrucción número 13 de Valencia, encargada de esta causa.
La policía la entregó a la Audiencia Nacional, que es la encargada del procedimiento de extradición, y se espera que la próxima semana declare ante la jueza de Valencia para concretar su imputación en el crimen.
La colaboración policial entre Suiza y España ha posibilitado la detención de la sospechosa, una joven georgiana. La anciana falleció en la noche del 31 de enero de 2007 durante un robo en su vivienda. El cadáver de la mujer fue localizado al día siguiente en su domicilio de la calle Botánico Cavanilles de Valencia, frente a los jardines de Viveros.
El cuerpo de la anciana, perteneciente a una familia muy conocida en Valencia, estaba maniatado y amordazado en el dormitorio de la vivienda. Las habitaciones estaban revueltas, por lo que, desde un principio, la investigación del crimen se centró en un robo.
La autopsia reveló que Concepción Gadea falleció de un paro cardiaco. Todo parece indicar que la cinta adhesiva que los ladrones le colocaron en la boca para que no gritara, unido a la elevada edad de la anciana y los momentos de tensión que padeció la víctima, se convirtieron en circunstancias letales que le ocasionaron una parada cardiorespiratoria.
Desde el principio, los agentes del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional sospecharon de la asistenta de la anciana, ya que la joven georgiana no acudió a trabajar el día del robo ni los días posteriores. La familia de la víctima intentó localizar a la sirvienta sin éxito tras llamarla por teléfono. La sospechosa acudía todos los días al domicilio de Concepción Gadea para realizar las tareas del hogar. La mujer trabajó en la vivienda durante un año.
Tras la muerte de la anciana, la joven desapareció sin dejar rastro y no contestó a las reiteradas llamadas telefónicas que recibió en su móvil. Un día antes, la asistenta dijo que no podía trabajar porque tenía que ir al médico, ya que estaba embarazada de gemelos, según la explicación que dio a la dueña de la casa.
Esto llevó a Concepción a plantearse el despido de la sirvienta, aunque con la intención de que luego cuidara a uno de los nietos de la anciana. La relación entre la asistenta y la víctima era buena, por lo que nada hacía sospechar de sus supuestas intenciones de robar en la casa.







