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Valencia

12.03.09 -

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El primer descubrimiento causó una bronca política que duró tres años
Obras de excavación en la calle General Elio, en 1986.
"Tapar conservando". Sólo dos palabras sirvieron para que se desatara una tormenta política que se prolongó durante tres años. El 15 de octubre de 1986 el grupo socialista en el Ayuntamiento, entonces en el gobierno municipal, convocaba una rueda de prensa para anunciar que las ruinas del Palacio Real serían cubiertas para permitir el paso del tráfico por General Elio.

Apenas un mes antes, durante las obras de construcción de un ramal del colector norte de la ciudad, habían empezado a aparecer sillares y piezas de arcos hundidos, lo que obligó a realizar una excavación arqueológica de urgencia. No los sabían, pero los obreros iniciaron con su descubrimiento un tira y afloja que se prolongaría hasta marzo de 1989, cuando se terminaron los trabajos de cubrimiento. El día 3, LAS PROVINCIAS relataba a sus lectores el final de los trabajos bajo el siguiente titular: "Vergonzante enterramiento del Palacio Real". Desde la aparición de la primera piedra, este periódico se posicionó a favor de la multitud de voces que clamaban por su conservación debido a su elevada importancia patrimonial.

Durante este tiempo, la oposición en pleno pidió de todas las maneras posibles que los restos se pusieran en valor. El PP, Unio Valenciana y el CDS se negaron al enterramiento. Sin embargo, el partido centrista, que llegó a presentar un recurso de reposición contra la medida, aprobó finalmente la medida municipal.

El equipo de Gobierno, durante estos años, cambió su posicionamiento para volver después a la tesis inicial. Primero mostró su intención de enterrar. Pero en septiembre de 1987, el alcalde, Ricard Pérez Casado, anunció formalmente la conservación de los restos, aunque no llegó a realizarse. Una encuesta elaborada para las PROVINCIAS decía en 1987 que el 64,3% de los participantes optaba por la conservación.
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