Economía

Los datos del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino sobre el consumo de cítricos en los hogares españoles reflejan que la media es de 27,5 kilos por persona y año y que, curiosamente, las comunidades autónomas donde se comen menos naranjas, mandarinas y limones son la Comunitat Valenciana y Murcia. Justo lo contrario de lo que cabría imaginar, puesto que se trata de las principales regiones productoras.
El reparto de los índices regionales de consumo citrícola, según este trabajo del ministerio, indica que en la Comunitat Valenciana se consumen sólo 17,3 kilos de cítricos por habitante y año. En Murcia, menos aún, 15,9 kilos. Por lo que respecta a Andalucía, la otra gran región productora, son 21,6.
En paralelo, otra sonora contradicción: en las autonomías norteñas es donde, estadísticamente, más cítricos se consumen. Rioja ostenta el liderazgo, con 41 kilos por persona y año. Le siguen Cantabria y Castilla y León con 38,2 y 38.
¿Cómo explicarse esta situación tan paradójica? Sencillamente ocurre que en las regiones productoras existe un gran nivel de autoconsumo que no se refleja en las estadísticas con la relevancia que debe tener este dato. Es tan manifiesto el error de partida que en las propias conclusiones del panel de consumo del ministerio se llama la atención sobre el hecho de que "en Murcia es especialmente significativo su nivel de consumo, reduciéndose hasta los 15,9 kilos por habitante".
¿No será que nadie acude a comprar lo que él mismo produce o lo que le regala un familiar?
Estas estadísticas se nutren de los datos aportados por las ventas en las cadenas de supermercados, m, mercados mayoristas, etc., pero no pueden incluir lo que va directamente del campo a la mesa. En el trabajo se tiene en cuenta, en el concepto de "resto de canales", que hay un 19,6% del volumen total que escapa al control, y ahí se cuenta con ventas en mercadillos, cooperativas y el propio autoconsumo, pero de una manera genérica y minoritaria, no con el carácter intenso que tiene ese autoconsumo donde está la producción.
La prueba es que la misma conclusión errónea se repite con el aceite de oliva, donde son las regiones del sur, las productoras, las que menos consumen, teóricamente, mientras que las norteñas tienen los índices más altos.
La media española es de 13,8 litros por habitante y año. Galicia y La Rioja, que no son productoras, ostentan el liderazgo, con 18,6 litros cada una. Le siguen Cantabria (17,3), Asturias (16,9) y País Vasco y Aragón (16,2). Extremadura (14,3), Navarra (13,7) y Cataluña (13,1) están más o menos en la media, pero quedan por debajo la primera región productora, Andalucía, con 12,8, al igual que Murcia (11,5), Comunitat Valenciana (10,7) y Castilla-La Mancha (9,6). Es evidente que en las regiones productoras del sur y este peninsular hay un gran nivel de autoconsumo que no se conoce, aunque daría niveles reales mayores a los apreciados.
Con frecuencia han aparecido estadísticas oficiales en las que se indicaba que donde menos vino de Rioja se consume es en La Rioja. Claro, si allí el que más y el que menos lo tiene en casa o en la del vecino.




