En consecuencia, los consumidores rechazan adquirir alimentos que estén producidos en lugares que tengan problemas notables de contaminación o que estén próximos a fuentes contaminantes, por ejemplo cerca de incineradora de basuras.
A raíz de esta contestación de los clientes, algunas industrias agroalimentarias y empresas de distribución ya miran estas cosas con lupa y desisten de comprar artículos cultivados o producidos en 20 kilómetros alrededor de incineradoras.
Pablo Calatayud, destacado viticultor del Celler del Roure, en Moixent ('Maduresa' y 'Les Alcusses'), ha señalado que este hecho ha movilizado la máxima preocupación entre los viticultores de la zona, alarmados por la pérdida de ventas que provocaría la planta de residuos.







