Economía
Las matriculaciones de automóviles cayeron casi un 49% en España en ese mes en relación con el mismo del año pasado, según las estadísticas que hicieron públicas desde las asociaciones de fabricantes (Anfac) y vendedores (Ganvam).
La Comunitat vuelve a ser ese mes la autonomía con mayor descenso porcentual en la estadística de venta de turismos, vehículos industriales y todo terrenos. En total las matriculaciones de automóviles cayeron en febrero un 59,2 por ciento en la Comunitat Valenciana.
Pese a las ayudas estatales y, sobre todo, pese al esfuerzo de marcas y concesionarios por ofrecer oportunidades y grandes descuentos los consumidores se muestran reacios a comprometerse en la adquisición de un vehículo. El sector atraviesa su particular desierto, lastrado por una crisis que ha minado la confianza de los consumidores y ha cerrado el acceso al crédito.
En el conjunto nacional, las matriculaciones alcanzaron 62.107 unidades durante febrero, lo que supone exactamente un 48,8% menos respecto al mismo mes de 2008. Se trata de la mayor caída de la historia para ese mes, mientras que el volumen de matriculaciones retrocedió hasta niveles del año 1993, según explicaron desde Anfac.
Las adquisiciones de particulares cayeron un 40%, mientras las de las empresas alquiladoras -que hasta hace poco habían servido de soporte al negocio- se derrumbaron un 80%.
Fabricantes, vendedores y concesionarios claman por unas ayudas directas a la compra que el Gobierno no parece dispuesto a poner en marcha. Medidas que, recuerdan las empresas, ya se han instaurado con éxito en otros países europeos (Alemania, Francia e Italia) y que complementarían a la perfección el Plan Vive del Ministerio de Industria que, por ahora, parece insuficiente para reactivar una demanda casi 'muerta'. Y es que los fabricantes -a través de su patronal, Anfac- recuerdan que el programa cuenta con un presupuesto para 2009 de 700 millones de euros que, según sus cálculos, servirían para sacar de los concesionarios un máximo de 70.000 unidades.
En los dos primeros meses del año, la caída de la comercialización alcanza el 45% de media o, lo que es lo mismo, 100.000 coches menos que en el mismo periodo de 2008. En febrero todos los registros son pésimos. No se salva ninguna comunidad autónoma, ningún segmento ni hay demasiada diferencia entre el mercado de coches diesel y el gasolina.
Por canales de demanda, las ventas a particulares continuaron con "gravísimas caídas", según Anfac, ya que bajaron un 40,3% en febrero y un 40% en los dos primeros meses. Por su parte, las compras por parte de empresas de alquiler se desplomaron un 81,1% en febrero y un 74,4% en lo que va de año.
En el caso valenciano se registraron un total de 5.817 unidades vendidas el mes pasado. En lo que llevamos de año se acumula en la Comunitat un total de 11.209 unidades vendidas, en la que supone un desplome de 56%, el mayor de toda España y el peor comienzo de año de la historia.
Falsas esperanzas
Germán López Madrid, presidente de la Asociación Nacional de Importadores de Automóviles, Camiones y Motocicletas (Aniacam), afirma que si no se toman medidas urgentes y eficaces se destruirá sin remedio un tejido empresarial clave para el futuro de la industria española y que en los últimos años se ha situado a la vanguardia de Europa. "La destrucción de empleo y de empresas no se recuperarán por sí solas cuando mejore la situación económica", sentencia López Madrid.
Desde la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios (Ganvam), su presidente, Juan Antonio Sánchez, advierte a las familias que es "un grave error" posponer cualquier decisión de compra ante la "falsa expectativa" de que el Gobierno, finalmente, ofrecerá ayudas directas. "Hay que saber que el Prever no volverá y que, con las actuales condiciones de precio y promociones, disfrutamos del mejor momento para adquirir un vehículo", dice Sánchez.
En el automóvil, como en tantos otros sectores, no todos opinan lo mismo. El presidente de la patronal de concesionarios (Faconauto), Antonio Romero-Haupold, asegura que la demanda permanece a la espera de que "el Gobierno se decida a dar unas ayudas directas". A su juicio, el primer trimestre de este año será el tramo más duro de una crisis que se irá debilitando a partir de ahora.
"Probablemente, las caídas de las ventas sean más suaves y podamos hablar de una recuperación del mercado a partir del verano", concluye. Esa eventual mejoría tiene 'truco', ya que hasta ahora estamos comprando un año bueno (la primera parte de 2008) con uno malo (2009). Ese juego se acaba en mayo, lo que significa que si a partir de entonces los datos siguen siendo negativos hablaríamos caídas sobre caídas: un verdadero descalabro.






