Economía
En España, BBVA y Santander cedieron un 9,3% y un 8,2%, respectivamente, y lideraron las pérdidas junto a Telecinco, lastrada por unos pésimos datos de audiencia en febrero.No le fue mejor a la banca mediana. Popular cayó un 6,1%; Sabadell, un 5,8%; Bankinter, un 4,6%; y Banesto, un 3,4%. Sólo se salvó Acciona, que apenas repuntó un 0,4%. Telefónica fue una de las mejor paradas, con un recorte del 1,1%.
Los expertos consultados por Europa Press explicaron que en los actuales niveles de "debilidad" en los que se encuentran los mercados, las noticias negativas pasan factura con más contundencia multiplicando su efecto negativo.
El índice general de la Bolsa de Valencia bajó en la jornada 33,91 puntos y quedó situado en 671,58 enteros.
Bolsas europeas
En el resto de las bolsas europeas la jornada fue aún más negativa, con pérdidas como el 4,5% de la Bolsa de París o las del Footsie 100 (Londres), que retrocedió un 5,3%. Tras el derrumbe del parqué británico se esconde un claro responsable: el HSBC. El banco es una de las pocas entidades británicas que no ha recurrido hasta ahora a la ayuda pública, anunció un descenso de su beneficio en 2008 del 70%, al tiempo que una ampliación de capital de más de 14.000 millones de euros y un ajuste de plantilla de 6.100 empleos.
Cuando los operadores aún estabn asimilando el desplome del HSBC, Wall Street abrió teñida de rojo y en mínimos de once años por el enésimo susto de la aseguradora AIG.
La compañía de seguros reconoció unas pérdidas de 100.000 millones de dólares el pasado año, de los que 61.000 se volatilizaron en el último trimestre. El Gobierno anunció el tercer rescate de la entidad (en esta ocasión con 30.000 millones de dólares) lo que, paradójicamente, disparó un 15% su cotización.
Los resultados la convierten en la empresa que más dinero ha perdido nunca en EEUU y en el resto del mundo durante un sólo trimestre, debido en gran parte a su actividad aseguradora de instrumentos financieros, especialmente los relacionados con créditos hipotecarios de alto riesgo, los que ayudaron a desencadenar la crisis internacional actual.
Su hemorragia y la titánica dimensión del herido (unos 76 millones de clientes en 130 países) han forzado al Gobierno del presidente Barack Obama, que ya controla el 80% de AIG , a diseñar un nuevo rescate, el cuarto en seis meses para tratar de sanear unas cuentas infectadas de deuda incobrable y evitar así la quiebra.
Se trataba, según expicaban la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro en un texto conjunto, de evitar un riesgo sistémico.




