Vida y Ocio

A El Cobijano, aunque nacido en la extremeña Higuera la Real (1930), se le consideraba valenciano por cuanto aquí llegó a principios de los años 50 atraído por las numerosas oportunidades de abrirse paso que encontraban los jóvenes soñadores de glorias taurinas en los festejos menores que se celebraban tanto en la capital como en los pueblos de la provincia. Aquí se quedó cuando un novillo de Javier Molina le infirió una terrible cornada en el muslo derecho que le produjo tremendos destrozos vasculares -le arrancó la femoral- que superaron la técnica médica del momento y acabaron provocando la aparición de la terrible gangrena que obligó a amputarle la pierna.
Festival benéfico
La evolución del herido y el fatal desenlace casi un mes después tuvo un amplio seguimiento por los medios de la época, que generaron un ambiente de consternación y solidaridad en Valencia que se extendió por toda España, especialmente entre los más destacados componentes del mundo taurino. Las principales figuras acudieron a torear un festival benéfico con cuyos fondos se sufragó el kiosco que acabaría siendo su vida, una prótesis y hasta una pequeña finca en Gestalgar, que había sido su sueño de siempre y donde durante un tiempo El Cobijano crió toros bravos para los festejos de los pueblos del entorno. En ese festival, que logró llenar la plaza hasta el tejadillo, actuaron el maestro Domingo Ortega, Luis Miguel Dominguín, Antonio Ordóñez, Julio Aparicio y Jaime Ostos, entre otros. Al final del festejo, los aficionado sacaron en hombros de la plaza por última vez a El Cobijano.
Fue lo que en el mundo del toro se conoce como un torero corto pero muy valiente. De un estilo muy personal en la línea de los diestros verticales por la influencia manoletista que todavía perduraba en ese tiempo. Toreó en muchos pueblos de la provincia alcanzando un destacado triunfo en Benaguasil, donde alternó con Litri II, torero de Tabernes, otro valiente de mucho cartel en aquel momento. Fue a partir de su debut con picadores en Linares (Jaén), cuando la fama El Cobijano se extendió por toda España aunque fue la plaza de Valencia, frente a la cual pasaría la mayor parte de su vida, el escenario de sus mayores triunfos y de sus mayores percances.
Aquí debutó en mayo de 1958, con novillos de Marceliano Rodríguez cortando dos orejas y abriendo la puerta grande, lo que le sirvió para que los empresarios le contratasen varios domingos seguidos
En la temporada siguiente mantuvo su nivel hasta que un 18 de octubre el novillo de Javier Molina le infirió la fatal cornada que los doctores calificaron de pronóstico gravísimo. Un mes después tras ímprobos esfuerzos por salvarle la pierna, tuvieron que amputarle la pierna.
Antonio Martínez Cobos falleció en la madrugada del jueves a viernes en el hospital del Puerto de Sagunto. El funeral será hoy por la mañana, a las 11.30 horas, en la Iglesia de San Andrés, en la calle Colón, número 8.







