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Un informe judicial alerta del peligro de contaminación de los acuíferos para el consumo
07.02.09 -

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La Comisión Europea tiene en el punto de mira el controvertido vertedero de la partida de La Paridera, en término municipal de Olocau. El organismo investigará si la planta gestionada por Girsa está vulnerando sus directrices sobre la calidad del agua y del aire. Esta decisión se ha tomado después de que Los Verdes alertasen en Bruselas de que la actividad de la instalación ha sido motivo de varias denuncias instruidas por el juzgado de Llíria.

El diputado ecologista David Hammerstein presentó a mediados de diciembre una pregunta parlamentaria informando de este asunto a la Comisión. En este escrito se resume un largo proceso que se inició en 2002 con la denuncia de Pelegrín Máñez, uno de los propietarios de terrenos sobre los que asienta el vertedero. El representante de Los Verdes informó de que Girsa, la empresa que gestiona el vertedero de Olocau, tiene permiso para tratar residuos inertes.

Los Verdes, sin embargo, sostienen que "desde hace varios años" en la planta de Olocau se están vertiendo residuos tóxicos y peligrosos. En el escrito que los ecologistas remitieron a la Comisión Europea, aseguran que cada día "centenares de camiones de procedencia desconocida descargan sus residuos en esta cantera". Esta tesis también ha sido defendida por Máñez y otros vecinos que residen junto al camino que da acceso a la planta.

Los ecologistas alertan también de que un informe toxicológico del Instituto de Medicina Legal datado en 2007 recalca el peligro de que los residuos depositados en el vertedero contaminen los acuíferos que abastecen las urbanizaciones colindantes. Los Verdes, al igual que en su día subrayaron los vecinos de la zona, señalan que el agua que sale de los grifos está contraindicada para embarazadas y niños por si alta concentración de nitratos.

Otro de los puntos controvertidos de este vertedero en el último lustro han sido los gases que emanaban de unas grietas que aparecieron en la capa de tierra que se esparció encima de los residuos cuando se clausuró la primera fase de la planta.

Los Verdes alertaron a la Comisión Europea de que esos gases dificultan el desarrollo de vegetación en la zona. Además, el propietario que presentó la denuncia en el juzgado de Llíria ha afirmado que incluso de han producido explosiones. De hecho, en algunas zonas de La Paridera se puede percibir un notable olor a azufre.

En 2005, la Guardia Civil certificó que los compuestos "orgánicos" detectados en la planta de Olocau pueden producir, en altas concentraciones, irritaciones en la piel, así como trastornos en los sistemas nervioso y respiratorio.

Ante la alarma social generada, la Diputación se comprometió en 2006 a inspeccionar los vertederos de la Paridera, tanto el usado y clausurado en los 90 como el que se abrió posteriormente. A día de hoy no se ha tomado ninguna decisión drástica al respecto. Ahora será la Comisión Europea la que investigará si la planta vulnera sus directrices sobre calidad del aire y del agua.
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