
"Seguro que hasta dentro de al menos tres o cuatro años no podrá ser comercializado", subrayó el encargado de la coordinación del proyecto desde la Universidad Politécnica. De hecho, ahora se abre un plazo de dos años en el que los prototipos M1 y M2 del Casblip quedará depositados en el Centro de Investigación en Tecnologías Gráficas (CITG) de la UPV.
En este periodo "queda a disposición" de cualquier investigador que desee analizarlo o aportarle mejoras.
La ONCE, que no ha participado desde el principio -a diferencia de dos entidades similares de Italia y Alemania-, ha mostrado "interés" en conocer la investigación y ver sus aplicaciones prácticas.
El equipo de investigación también queda abierto a la colaboración de empresas o administraciones públicas.
Tras el desarrollo del prototipo, a partir del "bastante revolucionario sensor" de Siemens, ahora los investigadores plantean otros retos. Como ejemplos: adaptarlo a la altura del invidente y hacerlo más pequeño y ligero.







