Comunidad Valenciana
Pero, pese a la actitud, en algunos momentos violenta, de los estudiantes, la finalidad última no la consiguieron. La Universitat tiene ya en curso el 33% de su oferta académica adaptada a los requisitos internacionales.
A las nueve de la mañana, hora en la que se había previsto el inicio de la reunión, alrededor de unos 50 jóvenes se habían dado cita en las puertas del rectorado en Blasco Ibáñez. Entraron en el edificio y ante las puertas de la sala de Juntas impidieron que el equipo rectoral, decanos y representantes del profesorado el personal de administración y servicios y del propio sector estudiantil, pudieran entrar e iniciar la sesión. Hubo empujones, gritos y pitada ante los aguardias de seguridad del recinto académico.
Los componentes del Consell de Govern se trasladaron hasta otras estancias, dentro del mismo edificio, donde iniciaron la sesión. Los jóvenes, mientras tanto, lograron acceder hasta el lugar donde se estaba desarrollando la reunión.
Tras forcejear, rompieron la manivela de una de las puertas de cristal de los pasillos de la planta de despachos del rector. Una vez allí irrumpieron en el lugar donde se estaba llevando a cabo la reunión. Fue el momento en el que el rector, Francisco Tomás, decidió suspender el Consell de Govern.
Tras comprobar que los alumnos, creyendo que habían logrado su objetivo, habían abandonado el edificio, los miembros del Consell de Govern se trasladaron hasta la sede de la Calle de la Nave, donde desde hacía años no se había celebrado una Junta de Gobierno.
Allí, tras suspender todas las actividades culturales previstas para el día y con el recinto cerrado y protegido por dos dotaciones de la Policía Nacional, pudo concluirse la sesión y aprobar los planes.
El rectorado tomará medidas
Al finalizar la reunión, el rector de la Universitat, Francisco Tomás, condenó la actitud de los manifestantes y anunció que tomará medidas porque considera que tiene "una responsablidad con la sociedad y con los derechos del conjunto de los universitarios. Desde un punto de vista de funcionamiento de las instituciones este comportamiento es inaceptable".
Señaló que intencionadamente no se había solicitado la presencia policial "esperando que imperara el sentido común, pero se toma nota. Por seguridad de la institución y por mantener el espíritu universitario".
El rector destacó que una cosa "es disentir y expresarse en contra y otra hacerlo sin dejar actuar a las instituciones que están dentro del ordenamiento jurídico, elegidas democráticamente y que representan a los diversos centros y personas que trabajan en la universidad".
Tomás añadió que la actitud de los alumnos "no tiene nada que ver con el derecho a la libertad de expresión, sino que se trata de una interrupción voluntaria inadmisible".
Los estudiantes, por su parte, emitieron un comunicado en el que manifestaron que lo "coherente era interrumpir esta sesión, con vistas a pedir una moratoria de un año para debatir con calma la reforma".
El Sindicat d'Estudiants dels Països Catalans dijo que animará a los alumnos a "denunciar la represión que sufre el movimiento estudiantil".







