Según explicó ayer el presidente de la Asociación Valenciana de Agricultores, Cristóbal Aguado, los daños han sido más cuantiosos en las variedades navel y navelina. Los frutos de calibre medio que se habían mantenido en el árbol a la espera de una recuperación del mercado han padecido las peores consecuencias. El viento ha deshidratado los cultivos, que deberán ser regados para que no pierdan su equilibrio y para evitar que las naranjas se ablanden.
Además, el aire ha causado una gran pérdida de hojas a los cítricos. La desfoliación se ha cebado con los campos orientados a poniente, especialmente, en las primeras hileras.







