Comunidad Valenciana

Garmendia hizo doblete académico ayer: a primeras horas de la tarde en la Politécnica y horas después en la Universitat. Ambas visitas tuvieron como finalidad explicar a los representantes de los respectivos Consejos de Gobiernos de las instituciones universitarias los planes estrátegicos para la modernización universitaria.
La visita, enmarcada en la ronda de encuentros que el Ministerio de Ciencia e Innovación realiza a las universidades españolas "para que se impliquen en esta apuesta", según las propias palabras de Garmendia, tuvo su lado menos gratificante.
Una treintena de estudiantes, integrantes de las asambleas de la Universitat de València contra la reforma de los planes de estudio universitarios, conocida como plan de Bolonia, esperaron a las puertas del rectorado de la Universitat, en Blasco Ibáñez, la llegada de la responsable ministerial. Sin embargo, Cristina Garmendia adelantó más de media hora su llegada al recinto académico.
Los estudiantes, quienes portaban una pancarta con el lema No a l'estrategia, Stop Bolonya, Stop 2015, per un ensenyament de qualitat, esperaron la salida de la ministra para abuchearla, como también hicieron contra el rector, Francisco Tomás, mientras una barrera policial impidó todo contacto entre la responsable de la cartera de Ciencia y los jóvenes.
El encuentro entre los estudiantes y la ministra sí que se produjo. Tras finalizar su intervención Garmendia se dirigió a los bancos de los asistentes en busca de dos jóvenes con quienes conversó durante unos diez minutos.
Se trata de Xavier Pallarés, representante en Consell de Govern de los estudiantes dels Països Catalans, y de Lluis Hurtado, representante del Bloc d'Estudiants Agermanats (BEA), invitados al acto y con quienes conversó durante unos 15 minutos.
Respecto a las protestas estudiantiles, la responsable de Ciencia y Tecnología se había pronunciado horas antes durante el encuentro que mantuvo con los medios de comunicación en la Politécnica.
Al respecto señaló que hay que escuchar a todas las partes, sean minoritarias o mayoritarias, "pero siempre por los canales democráticos".
Aseguró que tanto ella como quienes forman parte de la dirección del Ministerio están "comprometidos a dar respuesta a todas las inquietudes y preguntas que se puedan suscitar sobre este proceso de adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior".
"Entendemos que es un proceso de cambio y estos procesos siempre generan preguntas e inquietudes y hay que dar una respuesta concreta a una inquietud concreta", manifestó, y se mostró convencida de que en dos años, cuando muchas titulaciones estén adaptadas, "serán los propios estudiantes los que perciban las mejoras".
También destacó que las puertas del Ministerio están abiertas "a escuchar y apoyar las dificultades y el proceso de transformación", en clara referencia a la petición formulada por los rectores ante el proceso de adaptación a Europa.
Y el rector de la Universitat, Francsico Tomás, no desperdició la ocasión de que Garmendia le escuchara. Aprovechando el momento de la presentación, Tomás reclamó a la ministra que se dé más participación a las universidades en la definición de las políticas científicas y académicas, como son la Ley de la Ciencia o la Estrategia 2015.
El rector señaló que, además, que a la hora de planificar estrategias, se tenga en cuenta, además de la ciencia y la tecnología, "las humanidades y las ciencias sociales. La estrategia de futuro no debe perder de vista que la universidad española es general. Por tanto, debe comprometerse con todos los campos del saber".
Garmendia pasó a explicar el plan denominado Estrategia Universitaria 2015, como había hecho previamente en la Politécnica. Se trata, según dijo, de un borrador para el debate, abierto a aportaciones de la comunidad universitaria.
En dicho documento se contempla la aportación de 200 millones de euros a las universidades españolas, de los que 80 millones se destinarán a actuaciones de modernización y mejora de los campus y parques científicos, y los 120 restantes al refuerzo de I+D+i.
Esas inversiones se incluyen dentro de un fondo extraordinario de 490 millones de euros, destinados específicamente a I+D+i, que se enmarca en el Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo, para hacer frente a "la coyuntura de gran dificultad económica".







